sábado, 28 de julio de 2012

Moving on. Good bye town

Con la tesis defendida (capítulo que me salté por que más que sueño cumplido eso fue una pesadilla), lo siguiente era la mudanza. *Sigh* A empaquetar TO-DO. Y la venta! sí, la venta de mis queridos muebles. 
Eso fue doloroso y reconfortante al mismo tiempo. En cuanto puse los avisos en internet me llovieron ofertas y vendí todo por mucho más de lo que lo había comprado... y no engañé a nadie con los precios eh!, simplemente me lo sacaban de las manos. Sí, veía cómo se llevaban cada uno de mis muebles con sus correspondientes marcas y rajaduras y me traía recuerdos... Noooo, no quiero irme!- pensaba por dentro- pero tengo qué, es mi sueño, no me voy a arrepentir- me auto-consolaba. Y no me arrepentí.
Una vez vendido casi todo, excepto la cama y el escritorio que dejé para lo último, a empacar se ha dicho! La pieza, la cocina, el living, el baño! Es todo un despatarro de envases, ropa, papeles, cajas, vasos, adornos. Considerándome una persona con el rasgo T.O.C (Trastorno obsesivo compulsivo) esa era la peor de mis pesadillas. No podía irme a dormir tranquila sabiendo que cada centímetro de la casa tenía algo mío desparramado por ahí. Sin sentido. Sin utilidad. Así que me pase la última semana durmiendo poco, ordenando mucho y tratando de saber cuando el camión de la mudanza se iba a llevar mis cajas. Papy no ayudaba mucho con la preguntadera, pero un amigo me hacía de MEMO y me recordaba lo que me tocaba hacer para que no se me olvidara. ¿Mencioné que cuando estoy estresada me olvido de las cosas más importantes o pierdo algo como el celular, las llaves o mucha plata? Fué casi como un ada madrina, pero shhhh no le digan que le dije así.
Al final de la semana tenia todo en cajas separadas por categorías, peso y tamaño, con sus respectivos carteles descriptivos de lo que contenían. Unas pocas mudas acomodaditas en el placard y mi cobaya en su casita.
Se la iban a llevar en teoría pero a último momento se arrepintieron. 
Oh! qué será de mi pobre gorda... mi último recurso era llevarla a casa a que la despedacen mis sobrinas en una lucha infernal por quien la puede tener más tiempo. Y así fue, en casa con Papy se quedó pero más sana y salva de lo que yo suponía. "Me la quedo por que me hace acordar a vos" me dijo, Nefertiti vas a vivir como una reina si te cuida como a mi. Gracias papito. 
Volviendo a mi mudanza. Conseguí saber cuando se iba el camión con mis cosas un día antes de que saliera. Así que sabía que iba a estar en casa (en Bs. As.) al final de esa semana. Cuando volví a mi departamento, mi pieza vacía hacía eco y me sentí paralizada. Son esos momentos donde te cuestionas si todo eso vale la pena.
Todo resultó como tenía que ser, como lo había planeado, casi. Dejar la villa sin apuros, sin grandes despedidas para no llorar tanto, sabiendo que iba a volver a graduarme, y quien sabe qué más. Mi familia me espera en casa. Pero dejo una parte de mi corazón en este lugar, 6 años en esa universidad...
No quise ponerme muy sentimental, pero para una chica que llora con tanta facilidad como se ríe, eso es casi imposible. 
La frase: (mía)
"¿Qué es un año comparado con la eternidad?

Invierno. La vista desde mi balcón.

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