jueves, 30 de agosto de 2012

Sunshine Preschool: la transformación

La convivencia.

No he hablado mucho acerca de mi trabajo aquí en el Cairo porque no tenía mucho que hacer hasta esta semana. Mi compañera de departamento llegó hace un par de días y ya me cayó bien, me cuesta un poquito entenderla pero me voy a acostumbrar. Tiene ese acento árabe cuando habla inglés que me hacer reír mucho, pero habla muy bien. Estaba en su casa en upper Egypt de vacaciones ya que no tuvo descanso a lo largo de dos años y esta fue la primer oportunidad que tuvo de descansar con su familia. Dice que estuvo muy estresada por todo el trabajo y algunas otras cosas que le sucedieron. Hace 5 años que trabaja para el jardín como traductora y maestra. Un poco como que me siento culpable por haber llegado más tarde de lo que había prometido, pero si no hubieran llegado tan tarde nunca hubiera tenido estas vacaciones. Se equilibran las cosas.


Sunshine Preschool.
Me mostraron el salón donde funciona el jardín de infantes. Es largo y está lleno de decoraciones muy lindas pero las paredes están muy descascaradas  y los muebles algo estropeados por el uso. 
Nos pusimos manos a la obra. Alia, la directora nos contó que pintar el salón saldría muy caro pero había que hacerlo. Una ruptura del agua había inundado el salón, destruyendo las paredes y pizarras, dejando sus marcas en la pared. Pagarle a un pintor (no profesional) constaba de una suma bastante alta así que les propuse pintarla yo. Pinté los dos departamentos en los que viví, y eso me dio algo de experiencia más un poco valentía; nos arriesgamos. Descontando los gastos del pintor pudimos invertir un poco más en pinturas de calidad al oleo ya que se pegarán y despegarán carteles constantemente.
Después de un largo recorrido por los alrededores buscando precios y utensilios dejamos todo en el jardín para comenzar mañana. Hay un par de chicos por acá que nos dijeron que nos iban a ayudar. Estoy muertísima, a dormir.

Pinta que te pinta.
Arrancamos tempranito sacando todos los carteles y pizarras, limpiando las paredes, moviendo los muebles hacia el centro, consiguiendo escaleras. Comenzamos a pintar y llegaron algunos de los chicos. Me da mucha risa porque Manal no es muy hábil con sus manos y ella lo admite, pero hace lo que puede (no se cómo sobrevivió todos estos años en el jardín jaja). Alguno de los chicos tiene experiencia pintando y nos pasa algunos tips, otros simplemente se dan maña. Todo ayuda. 







Pasaron tres días y no me despego del tacho de pintura, ya estamos terminando y la verdad que me siento orgullosa. Quedó mejor de lo que me imaginaba, pero tanto aguarás me dejó afónica, parece que me irritó la garganta y ahora no puedo hablar... gajes del oficio. Igual es divertido, siempre me gustó estar afónica y jugar con mi voz ronca en especial cantar canciones con notas bajas que generalmente no alcanzo. 
Quedamos terminando de limpiar, ordenar y poner nuevas decoraciones con Manal, Murad (un chico que vino de Alexandría por vacaciones), Bassem (piloto de avión que está visitando a su familia que vive aquí) y yo. 
Les hice una cena a lo sudamericano: omelettes vegetarianos, que comimos en una mesita enana en el patio del jardín. Es una linda noche de verano.
Después del finde empiezan las clases, estoy ansiosa por conocer a mis niños y el jardín está reluciente, con un "poco" de olor a pintura pero bello. 
Good job!



La frase:
Hazlo con pasión o no lo hagas en lo absoluto.
Do it with passion or not at all.

jueves, 23 de agosto de 2012

Shock cultural? Alguien me había dicho de esto...

Primer Shock cultural: La ropa

Llegada al Cairo: viernes 12 am. Me desperté al día siguiente a las 12 del mediodía con Jet lag por el cambio horario. El primer shock cultural que tuve fue la vestimenta. Todos me lo habían advertido, tenía que andar bastante cubierta, lo que significaba para mi una remera de mangas cortas en un día de 47º grados de calor... pero no era la misma concepción para esta cultura. Mi remera parecía llamar la atención de cuanto transeúnte me cruzaba, me hablaban árabe y yo pensaba que estaban siendo comunicativos. Más tarde me di cuenta que en realidad pensaban que era una mala egipcia que mostraba sus brazos con audacia y sin decoro. Oh my! aprendí que MIS mangas cortas no eran suficientemente largas para la descripción de "cubiertas" que ellos tienen. A aguantarse el calor nomas si no queres que la gente te diga cosas en la calle. (Aunque más tarde también aprendí que sea como sea que estés vestida, los hombres te van a seguir diciendo cosas en la calle).

Mis mangas y un poco de ambiente frutal caribeño al estilo oriental




Segundo shock cultural: La comida

Mi primer sábado fue bastante prometedor debo decir. Me uní al grupo en un almuerzo a la canasta con la gente de la iglesía, estaban los nuevos pastores que habían llegado de Brasil (lo que me llevará a contarles mi tercer shock cultural más adelante), los ingleses que trabajan acá hace ya varios años, visitas de varios lugares, Daniel de Perú y gente egipcia por supuesto. La comida era al estilo egipcio, picante cómo nunca antes había probado. Soy bastante sensible debo aclarar, y mi falta de costumbre a las especias picantes aumentó las lágrimas que me sacó la comida. Era rica pero poco pude disfrutar, osea hasta la ensalada picaba! Tienen una especie de perejil que no es perejil, y pica, mucho. 

Más tarde, en varios encuentros más descubrí que una de las comidas básicas son el arroz y los porotos calientes, comida que no disfruto a unos 45 o más grados de calor. El "kushari" que tiene fideos de varios tipos y lentejas, es una comida típica que se puede comprar en recipientes y comerla en la calle o en restaurantes, de la cual tampoco soy una gran fan.











Siendo vegetariana, muy difícil en este país, debo admitir que una de las cosas que más me gustaron pero que solo como en raras ocasiones y sólo por que en mi país jamas probé algo así es el "Shawarma". Sandwich de pan para panchos extra-large con carne de pollo o vacuna cocinada en una especie de torre colgante mezclada con especias y morrón (no tan picante).




Las verduras y frutas definitivamente son mis favoritas acá. Los colores y los sabores son muchos más fuertes y parecen no estar tan afectadas por los injertos y producciones como en Argentina. Los sabores son más marcados y los tamaños son definitivamente mucho más satisfactorios.



Preparción en vivo de Jugo de caña dulce

Jugo de strawberries
Fideos y porotos
La feria





Leche chocolatada con pasas de uvas y manís
Tercer Shock cultural: el idioma.

Tener que cambiar mi cerebro a idioma inglés todo el tiempo ya era un desafío, pero no sabía que iba a tener más dificultad por haber encontrado a estos pastores brasileros casi recién llegados como yo. Daniel hablaba conmigo en español y era mi alivio en tremendo lío, pero los pastores me hablaban en portugués y como entiendo y hablo un poco de portugués entablamos conversación fluida. El problema fue cuando trataba de comunicarme en inglés, y escuchaba al mismo tiempo a las personas hablando entre ellas en árabe. Qué maraña que tenía en la cabeza! tenía que pensar cada frase más de dos veces para saber si lo que estaba por decir era en el idioma que la persona hablaba. Pero con el tiempo gracias al cielo todo fue siendo más fácil. No tuve tanto contacto con los brasileros, pero ahora el desafío árabe tocaba a mi puerta. 

Salir a comprar se mostró más complicado de lo que imaginaba, creía que la mayoría de las personas en esta área de la población tenían al menos un básico de inglés, al menos los empleados, pero no. En la mayoría de los mercados tenía los precios sólo en árabe lo que me obligó a aprenderme los números en cuestión de un día. Comunicarme era un suplicio, por que el inglés no era suficiente. A aprender árabe se ha dicho, un nuevo desafío que no se quedará sin enfrentar. 


Antes de cerrar este post, a pesar de haber pasado por un cambio tan drástico debo concluir que  me recuerdo a mi misma que no existe más lindo sentimiento que conocer una cultura diferente, vivirla, adaptarla (las cosas más positivas) y después transmitirla. Esto es lo que te llena de experiencia invaluable.


La frase:
"I'm not telling you is going to be easy
I'm telling you it is going to be worth it."

sábado, 11 de agosto de 2012

Volando alto: Good morning London!

Con los pasajes en mano, finalmente, me dispuse a salir de una vez por todas. Con los días de más me compraron una nueva valija de mano. Y cómo el peso de mi equipaje no podía sobrepasar los 23 kilos, lo cuál me parecía una ridiculez por que viajaba al otro lado del mundo por un año tenía que ingeniarmelas ¿Cómo iba a meter un año dentro de una valija de solamente 23 kilos? Bueno, metiendo lo más pesado en la valija de mano... definitivamente iba a necesitar ayuda para meterla en el gabinete. Fue muy cómico ver cómo los hombres se ofrecían a ayudarme cuando me veían lidiar con mi pequeña valijita, y ¡Oh sorpresa! cuando la levantaban parecía que se les salían los ojos del esfuerzo.
Dejar a mis papis en el aeropuerto fue más duro de lo que esperaba, y aunque no he hablado mucho de mi mamá, ella fue de gran soporte en todo este tiempo, mi consejera emocional y la que creyó desde el primer momento en que lo iba a lograr, a veces se ponía más ansiosa que yo. Ella dice ser más fría pero no hay frialdad que pueda contrarrestar la nostalgia y la tristeza de dejar ir una hija tan lejos.
Una vez en la fila a punto de embarcar vi una cara conocida, era una chica de mi universidad! No lo podía creer. Esperé a que entrara para ubicarla dentro del avión. Me paré unas 7 veces durante el vuelo para hacer un par de caminatas y estirar las piernas que me estaban matando, pero no la encontré. Capas había visto mal. Llegando a Londres, mi primer parada de 12 horas, esperé hasta que los últimos pasajeros bajaran para comprobar que ella estaba, tengo muy buena vista y es muy difícil que confunda tanto a alguien. Y definitivamente, bajó con tres bolsos a duras penas. Nos abrazamos, ella sorprendidísima por que no esperaba encontrarme ahí y yo feliz porque hablaba español y me podía guiar hasta alguna puerta de salida.

El aeropuerto de Heathrow es muy grande, tiene cinco terminales, y para moverte dentro de una de las terminales, la nº 5 en mi caso, tenía que viajar en tren! Un subterráneo a todo lujo de diez minutos. Una vez en la aduana me llevé un buen susto cuando pensé que se me había caído el pasaporte, lo había tenido en la mano durante toda la fila de espera y cuando llegué al mostrador, ¡no lo tenía más! En algún momento lo metí en la bolsa de los alfajores, y con el estrés que tenía de no entender nada del acento Inglés no me parecía raro que pudiera perderlo tan fácilmente.

Pero no pasó, me prometí prestar más atención y hacer las cosas con calma. Cambié un poco de plata a libras y me fui a llevar mi valija al locker. Pregunté por aquí y por allá, hasta que llegué al tren que recorre el centro de Londres. Miré varias veces el mapa que tenía en el librito que había sacado a la bajada del avión y lo comparé con el circuito de las estaciones. Hasta que descubrí donde estaba el Big Ben, sí señores, era mi primer objetivo. Tenía que hacer un trasbordo, pero si había llegado hasta ahí, nadie me iba a parar. En todo caso podía tomar el mismo camino de regreso (lo que definitivamente me iba a negar a hacer si me perdía).
Pregunté repetidas veces, es increíble cómo por pronunciar un poquitito diferente una letra los ingleses no te entienden una papa, me saca de quicio. Finalmente hice el trasbordo para llegar a la estación Westminster (palabra que me costaba pronunciar). Subí las escaleras y salí de la estación. El sol me obnubiló un poco, pero cuando abrí los ojos vi ese inmenso edificio londinense frente a mi con el inmenso reloj en lo alto que marcaba las 9.25 am. Inspiré profundo y sonreí. Estaba en Inglaterra en medio de los juegos olímpicos.


Empecé a recorrer y al cruzar la calle un bocinazo me recordó a qué lado tenía que mirar para cruzar, me cambiaron los carteles! Crucé el puente y conocí el "Big eye". Me metí en un baño público por que ya no daba más y me encontré con la agradable limpieza de los tan ordenados ingleses. Qué adorable país, ojalá nunca nos hubieran bombardeado las Malvinas para que no los tuviera que detestar nada.

Crucé de vuelta por otro puente, todavía podía ver el Big Ben y no perderme. Y terminé en un parque lleno de flores y pájaros, parecía el Edén, después de tantas horas de viaje eso era el paraíso.  Me senté en un banquito y comí mis sandwichs caseros en el medio de Londres, y obviamente tenía que hacerle el homenaje a mi país pegándome una mini siestita relajante.


Volví tres horas antes del vuelo así que también dormí en el aeropuerto, tenía el delay y a mi que no me cuesta dormirme donde sea, el tiempo se me pasó rápido. Me metí nuevamente a hacer el chek-in, media hora antes de lo que me habían dicho, lo que me dio el tiempo justo para llegar a embarque (después del shopping interno que tenía que atravesar y el viajecito en el subte). Me quedaban unas 6 horas de viaje, la comida fue estupenda, veg y frutal, no me puedo quejar. Con una pareja de musulmanes leyendo el Corán me empecé a ambientar. Una hora más temprano de lo previsto bajé del avión con unos 43º (y yo que llevaba un tapado...) Saqué mi visa de turista, aunque la chica de la aduana seguía insistiéndome que le mostrara mi cédula egipcia por que estaba segura que yo era local, hasta que vio mi pasaporte. Salí y me senté a esperar a que me encontraran.
A las 12 a.m. llegó Daniel, que casi no me reconoce por la cara de tranquilidad que yo llevaba, en serio. Creo que más que tranquilidad era pachorra, tenía un matete de horarios en el organismo, no sabía si quería comer, dormir o ver una peli. Me saludó: Bienvenida a Egipto!- Para lo que yo respondí: Thank you! Is nice to listen something in spanish...- yo seguía pensando que se había aprendido una frase en español para darme la bienvenida, cuando me replicó -y por qué seguís hablando en Inglés? jajaja. Él era de Perú y estaba ahí por el fin de semana trabajando en unas entrevistas para el canal Nuevo Tiempo. Pero ¡qué alegría saber que podía hablar español con alguien! por que cuando apenas llegué sentí un shock emocional, me sentía perdida y desorientada. Una tarada, digamos.
Un viaje totalmente feliz que me dejó satisfecha y orgullosa de haber sido lo suficientemente valiente como para enfrentar un mundo totalmente desconocido. Sobreviví el acento inglés, no sufrí nauseas o mareos, no perdí nada en el camino, y llegué al exótico país de Egipto.

La frase:
"Hacer un gran cambio de vida es bastante aterrador.
Pero, ¿sabes que es más aterrador? arrepentirse de no haberlo hecho."


Un par de fotos más para que disfrutéis ;)


Entrando al avión.


El "Big eye" de London.

El baño público.

Estas casetas siempre me encantaron.

Si si, esto es vida.

Gran escena de Sherlock Holmes.

Llegando a El Cairo.

viernes, 10 de agosto de 2012

Cuasi vuelo

Bueno llegó el día, estoy por viajar al Cairo! pero cómo casi todo en mi vida... no será tan fácil cómo llegar y subirme al avión, aunque me hubiera encantado que hubiera sido así. Esta es mala, o buena, depende qué tanto disfrutes las desgracias ajenas...
Me pasé los últimos días peleando con la valija para que entre todo lo que tengo que llevar, sacándole fotos a todo por si me la pierden, y me paguen hasta el último centavo de lo que llevo, decidiendo qué ropa voy a poder usar y qué voy a de verdad necesitar en todo un año. Saco y pongo. Los alfajores van sí o sí. Sólo D-ios sabe lo que puedo llegar a hacer cuando entro en mi período y no tengo chocolate del bueno... La balanza es mi enemiga pero no por cuanto pese yo, sino por que cada vez que saco algo parece que aumenta 2 kilos más, qué es esto?? una arremetida del destino contra mi obsesión por los zapatos? -Pesan mucho- dice mi papá. Ok! 2 pares para los sábados, 2 pares para trabajar y las zapatillas. No va a ser suficiente... qué lástima! me voy a tener que comprar allá (con tono irónico).
Ese no fue mi mayor problema y para mi ya se veía grande. Todo "casi" listo, por que había comprado los pasajes vía on-line, British Airways no tiene oficinas físicas en todo Sudamérica! pueden creerlo? si tenés efectivo y no usas tarjeta, como nosotros, buscate la forma de pagar casi el doble en una agencia de viajes por que otra no hay. Así que mi prima me prestó la credit card para comprarlo. No sé bien por qué pero el sistema tiró un error y me envió la confirmación de mi pasaje cómo si yo fuera la dueña de la tarjeta. Así que empezamos a tratar de modificarlo, no hubo manera. Me fui al aeropuerto, llamé a cuanto call center tenían disponible pero no atendían. En el aeropuerto me dijeron: No hay problema! venite nomas ese día que acá nos figura todo bien... No estaba todo bien.
Llegó el día, vino mejor amigo y mi mejor amiga, mi familia y la familia de mi mejor amiga que son cómo mis tíos. Creo que era la gente que necesitaba a mi lado cuando me enfrentara a la situación. 
- La tarjeta es suya?- me pregunta la encargada del check in.
- No, pero cual es el problema?- le respondo.
- La pudiste haber robado... no vas a poder subir al vuelo si la dueña no está acá.
Mi prima estaba trabajando lógicamente y lo que parecía haber sido un error mínimo me estropeó la salida. Me anularon el vuelo y tuve que pagar un sobre cargo de 150 US. Al menos no iba a perder toda la plata del pasaje.... A quejarme a Magoya! que te atiende la gallega del call center y te dice que no ha recibido nada. Claro para no dejarte subir al vuelo son incansables pero para solucionarte el problema que te provocaron tardan un mes (que fue lo que pasó para que llegara la anulación en la tarjeta de crédito).
En fin, los siguientes días me puse a buscar una agencia de viajes. Compré el pasaje por exactamente el mismo precio que estaba on-line gracias a D-ios. Y me fui 3 días después con la vena de tener que viajar con ellos sí o sí.

La frase:
"Todo pasa por una razón, 
pero a veces pasa porque sos estúpido y tomas malas decisiones!"
(Como volar por una aerolíneas que no tiene oficinas)