jueves, 23 de agosto de 2012

Shock cultural? Alguien me había dicho de esto...

Primer Shock cultural: La ropa

Llegada al Cairo: viernes 12 am. Me desperté al día siguiente a las 12 del mediodía con Jet lag por el cambio horario. El primer shock cultural que tuve fue la vestimenta. Todos me lo habían advertido, tenía que andar bastante cubierta, lo que significaba para mi una remera de mangas cortas en un día de 47º grados de calor... pero no era la misma concepción para esta cultura. Mi remera parecía llamar la atención de cuanto transeúnte me cruzaba, me hablaban árabe y yo pensaba que estaban siendo comunicativos. Más tarde me di cuenta que en realidad pensaban que era una mala egipcia que mostraba sus brazos con audacia y sin decoro. Oh my! aprendí que MIS mangas cortas no eran suficientemente largas para la descripción de "cubiertas" que ellos tienen. A aguantarse el calor nomas si no queres que la gente te diga cosas en la calle. (Aunque más tarde también aprendí que sea como sea que estés vestida, los hombres te van a seguir diciendo cosas en la calle).

Mis mangas y un poco de ambiente frutal caribeño al estilo oriental




Segundo shock cultural: La comida

Mi primer sábado fue bastante prometedor debo decir. Me uní al grupo en un almuerzo a la canasta con la gente de la iglesía, estaban los nuevos pastores que habían llegado de Brasil (lo que me llevará a contarles mi tercer shock cultural más adelante), los ingleses que trabajan acá hace ya varios años, visitas de varios lugares, Daniel de Perú y gente egipcia por supuesto. La comida era al estilo egipcio, picante cómo nunca antes había probado. Soy bastante sensible debo aclarar, y mi falta de costumbre a las especias picantes aumentó las lágrimas que me sacó la comida. Era rica pero poco pude disfrutar, osea hasta la ensalada picaba! Tienen una especie de perejil que no es perejil, y pica, mucho. 

Más tarde, en varios encuentros más descubrí que una de las comidas básicas son el arroz y los porotos calientes, comida que no disfruto a unos 45 o más grados de calor. El "kushari" que tiene fideos de varios tipos y lentejas, es una comida típica que se puede comprar en recipientes y comerla en la calle o en restaurantes, de la cual tampoco soy una gran fan.











Siendo vegetariana, muy difícil en este país, debo admitir que una de las cosas que más me gustaron pero que solo como en raras ocasiones y sólo por que en mi país jamas probé algo así es el "Shawarma". Sandwich de pan para panchos extra-large con carne de pollo o vacuna cocinada en una especie de torre colgante mezclada con especias y morrón (no tan picante).




Las verduras y frutas definitivamente son mis favoritas acá. Los colores y los sabores son muchos más fuertes y parecen no estar tan afectadas por los injertos y producciones como en Argentina. Los sabores son más marcados y los tamaños son definitivamente mucho más satisfactorios.



Preparción en vivo de Jugo de caña dulce

Jugo de strawberries
Fideos y porotos
La feria





Leche chocolatada con pasas de uvas y manís
Tercer Shock cultural: el idioma.

Tener que cambiar mi cerebro a idioma inglés todo el tiempo ya era un desafío, pero no sabía que iba a tener más dificultad por haber encontrado a estos pastores brasileros casi recién llegados como yo. Daniel hablaba conmigo en español y era mi alivio en tremendo lío, pero los pastores me hablaban en portugués y como entiendo y hablo un poco de portugués entablamos conversación fluida. El problema fue cuando trataba de comunicarme en inglés, y escuchaba al mismo tiempo a las personas hablando entre ellas en árabe. Qué maraña que tenía en la cabeza! tenía que pensar cada frase más de dos veces para saber si lo que estaba por decir era en el idioma que la persona hablaba. Pero con el tiempo gracias al cielo todo fue siendo más fácil. No tuve tanto contacto con los brasileros, pero ahora el desafío árabe tocaba a mi puerta. 

Salir a comprar se mostró más complicado de lo que imaginaba, creía que la mayoría de las personas en esta área de la población tenían al menos un básico de inglés, al menos los empleados, pero no. En la mayoría de los mercados tenía los precios sólo en árabe lo que me obligó a aprenderme los números en cuestión de un día. Comunicarme era un suplicio, por que el inglés no era suficiente. A aprender árabe se ha dicho, un nuevo desafío que no se quedará sin enfrentar. 


Antes de cerrar este post, a pesar de haber pasado por un cambio tan drástico debo concluir que  me recuerdo a mi misma que no existe más lindo sentimiento que conocer una cultura diferente, vivirla, adaptarla (las cosas más positivas) y después transmitirla. Esto es lo que te llena de experiencia invaluable.


La frase:
"I'm not telling you is going to be easy
I'm telling you it is going to be worth it."

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