domingo, 4 de noviembre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Tataleya, día 5

Me levanto temprano para hacer mi culto, finalmente me siento lo suficientemente bien y terminé de empacar mi mochila. Comimos un desayuno rápido y nos fuimos a la iglesia, había estudiantes esperándonos en la puerta. Fuimos caminando, las chicas en Galabeyas, como yo todavía no tengo me puse un chal que me tapa los brazos y la espalda, es blanco y de lino, me encanta este estilo oriental.
La escuela sabática fue en árabe así que no pude seguir mucho el hilo. Antes del sermón Mary y yo cantamos una canción de dos estrofas, una en inglés y la otra en español. Y después cantamos otra con todos los misioneros, fue una sorpresa porque los chicos hicieron voces y fue muy armonioso. Extrañaba ese canto melodioso al estilo inglés conservador, la mayoría de los cantos que escucho por aquí son al estilo negro spiritual o árabes, y digamos que a los árabes les cuesta mucho entonar por su estilo dinámico y cambiante. Después Jeff, Sara y yo tuvimos meditaciones, mi traductor estaba más nervioso que yo así que de alguna manera me tranquilicé para tomar la delantera.


Ya almorzamos y tenemos todo listo. Salimos en media hora pero estamos muy ansiosos de volver. Ha sido un viaje fantástico pero estamos agotadísimos de las presiones culturales y queremos un poco de espacio para volver a ser americanos (hablando del continente). Primero en auto hasta Asyut unas 2 horas y luego unas 6 que terminarán siendo 7 u 8 en tren hasta el Cairo. El transporte público es impredecible. Los chicos leen libros tirados en los sillones para pasar el rato hasta que lleguen a buscarnos mientras yo escribo, Austin me pregunta qué hago, él siempre está interesado en lo que digo o en lo que hago y aunque me cuesta un poco entenderle disfruto mucho hablando con él, tiene pocas palabras pero siempre acertadas, con un humor sintético e inteligente. Es el más protector de todos, creo que es porque tiene novia y tiene la actitud incorporada de proteger a las mujeres. Cuando el resto no se da cuenta de que alguien se quedó atrás caminando siempre está él. En fin, ya me voy.



El viaje fue tan largo como imaginé. Sentados y apretujados en el auto yo estaba feliz, no me dolía nada, sentía alivio de no tener que decir que no nunca más a las presiones culinarias. El humor me había asaltado y mientras miraba los sembradíos un intenso deseo me invadió, uno loco y casi incontenible deseo que no iba a ser satisfecho en poco tiempo. Entonces afirmé: I want ORANGE! (quiero NARANJA) No tenía idea de porqué, ni de qué me lo había traído a la mente, pero allí estaba el deseo de comer en gajos pelados una jugosa naranja egipcia. Las risas de mis amigos siguieron a tan inspirada manifestación, al igual que yo, no sabían el por qué pero entendían de qué hablaba. Sara no se resistió y grabó con su cámara mi solemne declaración, seria, llena de humor, pero verdadera.

Dejando Tataleya

Llegando a Asyut

Viajando en tren

Llegué al departamento a las 12 de la noche después de caminar junto a la compañía de Manal desde la estación de metro, unas 7 cuadras. No sabía lo que ocurriría. En cuanto abrí la puerta Manal intervino en mi desacople y me señaló: no pude comprar comida pero sí compré naranjas, en la heladera, puedes servirte si quieres… Oh sweet dream come true!!! Había una y solo una cosa que mi boca anhelaba en el mundo y era una naranja. He aquí una simple naranja. Encontré la demostración de amor más simple y ridícula de mi vida. No hay necesidad, no hay deseo, no hay anhelo más mínimo a los ojos humanos que no le importe a Dios satisfacer cuando haces su obra. Yo y mis tontas ocurrencias le importamos a Dios.

Me voy dormir feliz después de haberme comido la naranja.


La Frase:
You are loved more than you will ever know by someone who died to know you.
Eres amada más de lo que nunca sabrás, por alguien que murió por conocerte.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Tataleya, día 4

Me desperté a las 7 de la mañana feliz de no sentir nauseas ni diarrea, ni dolor de cabeza. ¡Gracias Señor! Dormí alrededor de 12 horas y me siento de maravilla a comparación de los días anteriores, ahora sí, a arrancar otra vez, a la lucha de decirle que no a la gente y no ofenderlos en mi respuesta, no puedo comer nada ni tomar más que agua, creo que  no voy a tener hambre por el resto de mi vida.


Fuimos a la iglesia y organizamos actividades para los niños, con cantos que creíamos que podían saber, un par de historias que Jeff, Austin, Mary y Sara inventaron. Yo difícilmente me sentía bien de pie así que preferí sacar fotos y animar desde mi asiento, rodeada por los niños que miran mi cámara como quien ve un objeto extraterrestre. Hacen caras y payasadas para llamar mi atención hasta que les digo que presten atención al frente, aunque pareciera que de nada sirve. Muchos niños vinieron con sus galabeyas. Me parecen tan bonitos, toman un aspecto de seriedad, como si fueran pequeños hombrecitos en miniatura. En los adolescentes queda como un toque de madures. Creo que me hubiera encantado ver a Daniel o José vestidos en galabeyas.

Me salteo el almuerzo, me voy a la pieza y me tomo un jugo para equilibrar mi glucosa pero no quiero revolucionar mi estómago con nada extra. Venimos bien hasta ahora y no tengo hambre.

Esta tarde fuimos a una iglesia ortodoxa muy antigua junto con un grupo de estudiantes. Nos amontonamos en el auto y otro auto con más alumnos se sumó. Pero uno de los chicos se bajó para dejarle el lugar a otro, me dio mucha pena pero me pareció un acto muy amable. Creo que vale resaltar que era uno de los alumnos con más alto nivel económico de la ciudad.
Hay rocas que tienen escrituras en cóptico y cuadros muy antiguos. Altares y antigüedades.
Hallazgos indicarían que este lugar fue una de las paradas de Jesús, lo que me parece improbable, pero el solo hecho de pensar que sin saberlo pude andar sobre el suelo que Jesús pisó me da escalofríos. Miro al cielo y le digo gracias por sentirlo tan cerca.
Acompañé a Sara, quiso comprar agua en el almacén a escondidas de los chicos para evitar la incómoda escena del alumno pagando por su maestro. Sin éxito salimos con dos botellas de agua, porque me compraron una a mi también.

Mañana salimos de regreso, y aunque este viaje fue todo un desafío y una prueba para mí, lo disfruté, aprendí y me llené de anécdotas para contar. Nos queda cenar con una de las familias de un alumno.

Las multitudes se agolparon en las calles, nos siguieron como una procesión hasta la casa. Fue impresionante ver a los niños abarrotarse en las puertas y ventanas, observar hasta el último detalle de nuestra vestimenta, preguntarnos nuestros nombres una y otra vez sólo con el objetivo de escucharnos hablar algo de árabe.  No podíamos movernos a veces, la gente nos tocaba, nos acariciaba, nos hablaban todos juntos… entonces recordé que Cristo había estado en esa misma situación muchas veces y entendí lo que pasaba. 
En mi cultura la gente jamás haría algo así a menos que fueras una super estrella, y si lo fueras difícilmente estarías tan cerca de la gente. Pero Cristo era todo eso, D-ios, que tenía la admiración de todos, pero hombre, que estaba cerca de ellos contestando, dejándose acariciar, y compartiendo su sabiduría. Ahí lo comprendí.




Austin y Jeff cabalgaron en burro y anduvieron en bicicletas… suertudos. Nosotras, las chicas, no podemos hacer eso dentro de la villa, es de mala educación por cuestiones físicas y la gente hablaría mal de nosotras. Por esta zona se cree que andar a caballo, o en bicicleta o en motocicleta podría provocarte serios daños en tu sistema reproductivo siendo mujer, más aún si no estás casada, creo que me hago entender verdad? Así que las mujeres no tienen permitido subirse, y aunque le permitieras, muchas de ellas tienen temor de que esto realmente les afecte y no lo harían.

Volvemos a la casa acompañados por la guardia de alumnos, me tiro a escribir esto en el sillón. Los chicos están comentando lo que vivimos hoy. 


La frase:
"Un día estaba Jesús a orillas del lago Genesaret, 
y la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de D-ios."
Lucas 5.1

Mary contando historias en la iglesia de Tataleya
Niños de Tataleya esperando ver sus fotos

Techo de la iglesia Copta en Tataleya
Patio de la Iglesia Copta
Descansando en las escalinatas de la iglesia Copta con un grupo de misioneros y estudiantes de NUA


jueves, 1 de noviembre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Sohag-Tataleya, día 3


No pude dormir toda la noche, tuve diarrea y vómitos, quería salir corriendo y despertarme de lo que parecía una pesadilla, pero no tenía fuerzas ni para eso. 

Salimos a media mañana, despacito despacito fui armando la mochila. Me dolían las coyunturas y los músculos en todo el cuerpo! No tenía idea de si iba a aguantar el viaje hasta Tataleya unas 3 horas en auto, pero no tenía otra opción, era eso o quedarme a que me siguieran sobrealimentando. 

Me empastillé toda, ya no quería vomitar porque sentía que me desmayaba cada vez y no me quedaba nada más en el estómago. Me venían imágenes de comida y me daban nauseas, el olor a comida era como una bomba en mi estómago, en especial el mashy, una especie de arrollado de hojas de col o vid hervidas rellenas con arroz, que fue la última cosa que comí anoche.
Viajamos en auto unas 3 horas en total. El tercer auto fue bastante incómodo, me tuve que sentar sobre Mary en el asiento de atrás porque no entrabamos y el conductor me miró todo el camino por el retrovisor, how creepy! 
Llegamos a la casa del pastor de Tataleya todavía faltaba un poco más para llegar al destino final. Él y su familia nos atendieron super bien, pero seguía sintiéndome mal, me ofrecieron un poco de comida y no resistí el olor, salí corriendo al baño a vomitar, espero no lo hayan tomado personal... tomé un jugo de limón por la deshidratación que tenía pero terminó en el mismo lugar que todo lo anterior.
Finalmente nos subimos a otro auto para llegar a destino, 5 de nosotros, 2 alumnos de NUA (Nile Union Academy, por si no lo aclaré antes), el pastor, la esposa y el conductor; todos en el mismo auto.
Totalmente descompuesta llegué. La casa una belleza, muy cómoda y grande. Un mini departamento en el último piso con dos habitaciones grandes, un baño y la sala para los 5.

Es de noche y no tengo fuerzas para ir a la iglesia hoy, Sara compró una cantidad de medicamentos y me puso una pichicata. ¡Gracias al cielo que es enfermera! Después de la inyección y un par de jugos re-hidratantes me voy a dormir finalmente, las camas son durísimas pero la verdad no me interesa, solo quiero cerrar los ojos y no sentir más dolor. ¡Qué día!



Viajes que no se olvidan

Hartos de comer. Disfruten porque nosotros no.

La Frase: (no la usen fuera de contexto)
Could you kill me please? (By me)
Podrías matarme por favor?