viernes, 2 de noviembre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Tataleya, día 4

Me desperté a las 7 de la mañana feliz de no sentir nauseas ni diarrea, ni dolor de cabeza. ¡Gracias Señor! Dormí alrededor de 12 horas y me siento de maravilla a comparación de los días anteriores, ahora sí, a arrancar otra vez, a la lucha de decirle que no a la gente y no ofenderlos en mi respuesta, no puedo comer nada ni tomar más que agua, creo que  no voy a tener hambre por el resto de mi vida.


Fuimos a la iglesia y organizamos actividades para los niños, con cantos que creíamos que podían saber, un par de historias que Jeff, Austin, Mary y Sara inventaron. Yo difícilmente me sentía bien de pie así que preferí sacar fotos y animar desde mi asiento, rodeada por los niños que miran mi cámara como quien ve un objeto extraterrestre. Hacen caras y payasadas para llamar mi atención hasta que les digo que presten atención al frente, aunque pareciera que de nada sirve. Muchos niños vinieron con sus galabeyas. Me parecen tan bonitos, toman un aspecto de seriedad, como si fueran pequeños hombrecitos en miniatura. En los adolescentes queda como un toque de madures. Creo que me hubiera encantado ver a Daniel o José vestidos en galabeyas.

Me salteo el almuerzo, me voy a la pieza y me tomo un jugo para equilibrar mi glucosa pero no quiero revolucionar mi estómago con nada extra. Venimos bien hasta ahora y no tengo hambre.

Esta tarde fuimos a una iglesia ortodoxa muy antigua junto con un grupo de estudiantes. Nos amontonamos en el auto y otro auto con más alumnos se sumó. Pero uno de los chicos se bajó para dejarle el lugar a otro, me dio mucha pena pero me pareció un acto muy amable. Creo que vale resaltar que era uno de los alumnos con más alto nivel económico de la ciudad.
Hay rocas que tienen escrituras en cóptico y cuadros muy antiguos. Altares y antigüedades.
Hallazgos indicarían que este lugar fue una de las paradas de Jesús, lo que me parece improbable, pero el solo hecho de pensar que sin saberlo pude andar sobre el suelo que Jesús pisó me da escalofríos. Miro al cielo y le digo gracias por sentirlo tan cerca.
Acompañé a Sara, quiso comprar agua en el almacén a escondidas de los chicos para evitar la incómoda escena del alumno pagando por su maestro. Sin éxito salimos con dos botellas de agua, porque me compraron una a mi también.

Mañana salimos de regreso, y aunque este viaje fue todo un desafío y una prueba para mí, lo disfruté, aprendí y me llené de anécdotas para contar. Nos queda cenar con una de las familias de un alumno.

Las multitudes se agolparon en las calles, nos siguieron como una procesión hasta la casa. Fue impresionante ver a los niños abarrotarse en las puertas y ventanas, observar hasta el último detalle de nuestra vestimenta, preguntarnos nuestros nombres una y otra vez sólo con el objetivo de escucharnos hablar algo de árabe.  No podíamos movernos a veces, la gente nos tocaba, nos acariciaba, nos hablaban todos juntos… entonces recordé que Cristo había estado en esa misma situación muchas veces y entendí lo que pasaba. 
En mi cultura la gente jamás haría algo así a menos que fueras una super estrella, y si lo fueras difícilmente estarías tan cerca de la gente. Pero Cristo era todo eso, D-ios, que tenía la admiración de todos, pero hombre, que estaba cerca de ellos contestando, dejándose acariciar, y compartiendo su sabiduría. Ahí lo comprendí.




Austin y Jeff cabalgaron en burro y anduvieron en bicicletas… suertudos. Nosotras, las chicas, no podemos hacer eso dentro de la villa, es de mala educación por cuestiones físicas y la gente hablaría mal de nosotras. Por esta zona se cree que andar a caballo, o en bicicleta o en motocicleta podría provocarte serios daños en tu sistema reproductivo siendo mujer, más aún si no estás casada, creo que me hago entender verdad? Así que las mujeres no tienen permitido subirse, y aunque le permitieras, muchas de ellas tienen temor de que esto realmente les afecte y no lo harían.

Volvemos a la casa acompañados por la guardia de alumnos, me tiro a escribir esto en el sillón. Los chicos están comentando lo que vivimos hoy. 


La frase:
"Un día estaba Jesús a orillas del lago Genesaret, 
y la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de D-ios."
Lucas 5.1

Mary contando historias en la iglesia de Tataleya
Niños de Tataleya esperando ver sus fotos

Techo de la iglesia Copta en Tataleya
Patio de la Iglesia Copta
Descansando en las escalinatas de la iglesia Copta con un grupo de misioneros y estudiantes de NUA


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