domingo, 30 de diciembre de 2012

Nostalgia y aventura

Ayer conocimos unos amigos de Panamá y nos invitaron a comer a su casa hoy, que queda en el lado europeo. Obviamente la gente que habla español se une cual salsa con spaguetti por estos lados para sentir un poco de relax mental entre tanto idioma que no nos permite expresiones caseras.
Comimos una rica comida de casa, que hace ya meses no probaba. Me he convertido en una comensal turística, y aunque es divertido probar cosas nuevas sin hacer el esfuerzo de cocinar, la comida casera es el ancla para volver al equilibrio, a lo conocido.
Decidimos salir a pasear a pesar de la lluvia, ya que son pocos los días que nos quedan y no vamos a desaprovechar ni un segundo. 




Como sigue lloviendo nos incursionamos en el famoso gran shopping Cevahir, lleno de luces navideñas, un árbol gigante en el centro y una gigantografía para tomar fotos. Sara y yo no pudimos contenernos de hacer nuestras caras de "are you happy to be here?", para dejarla en el recuerdo de nuestra burla a las poses cargadas de seriedad y "coolnes" que otros turistas creen dominar.


Ya de noche, llegamos al puente de Fahit Sultan Mehmet y sus adorables ferias al margen del río. Con mucho frío pero intensamente emocionadas por los colores y aromas del dulce caliente nos animamos a probar waffles, algo así como un super cono de masa de waffle, relleno de lo que decidas elegir de todo lo que tienen, frutas acarameladas, chocolate caliente, nutella, salsas, y mucho más. Un bust de calorías para esta noche fría.


La despedida de nuestros amigos ha llegado, caminamos juntos hacia el puerto, por una calle céntrica llena de altos árboles que adornan las entradas de hoteles de lujo construidos a la semejanza de castillos otomanos.Tomamos nuestro feriboat de regreso a nuestra casa de paso del lado oriental y escuchamos la música local interpretada por jóvenes amateurs que aprovechan el viaje para ganarse unas liras.





La frase con la que me voy a dormir hoy

























Si llegaste a mirar hasta acá te llevas un bonus! 
Estos son unos músicos que tocaban en el feriboat. Para terminar el día bien inspirada. 
Night night...


sábado, 29 de diciembre de 2012

Sábado en Turquía



Hoy es Sábado! y estamos en Turquía, qué emoción! Vamos a conocer nuestra iglesia aquí en Estambul y estoy muy contenta por que no importa en qué parte del mundo esté, siempre puedo sentirme como en casa cada vez que voy al culto. lo único malo es que además de hacer un frío que te cala los huesos, ahora llueve... Tenía pensado un lindo outfit con unos lindos tacos, pero la lluvia me hizo repensar las cosas y creo que para no resbalarme voy a estrenar mis nuevas chatitas turcas que compré esta semana en una pequeña feria en uno de los paso bajo-nivel de Eminönü . 

Se suponía que una chica que vive aquí y que contacté por unos amigos nos iba a esperar en el puerto para llevarnos hasta la iglesia, para evitarnos cualquier confusión. Esperamos en el puerto por 30 minutos y no llegó. Empezó a llover con más intensidad y ya no sentíamos las piernas del frío que hacía, así que decidimos salir en búsqueda del edificio con las pocas indicaciones que nos habían dado. Dimos vueltas y vueltas, por las mismas calles, y otra vez, pero nada. Sara y yo teníamos muchas expectativas de asistir este sábado pero el frío y la lluvia estaban ganando la pelea, así que Sara dijo: que tal si oramos para encontrarla? No es algo que sea fácil de hacer en las calles de Turquía, pero nos paramos en un rincón, y oramos en voz baja. Cuando abrimos los ojos Sara recordó un mapa que le habían enviado con la ubicación. Sin celulares de alta gama, fuimos al encuentro de un local que había visto en alguno de los giros. Entramos por unos minutos, imprimimos el mapa y al pagar le preguntamos al señor del lugar, que poco entendía ingles, que nos indicara donde estaba ese punto en el mapa, y oh, sorpresa! estábamos a media cuadra! Habíamos pasado por el frente dos veces pero no conocíamos el lugar y no habían carteles. Vale agregar, que cuando pasé la primer vez y miré hacia adentro sentí un fuerte impulso por preguntar al señor que iba saliendo si esa era una iglesia, pero me contuve por miedo a que no me entendiera o entendiera mal la pregunta, riesgos que no podía tomarme en este país.


Finalmente entramos, todas mojadas y con frío. Era muy tarde y pensamos que estaban terminando pero como era un programa especial de navidad, todo se había extendido y los cantos recién comenzaban, era un servicio de villancicos en turco. Todo me sonaba tan dulce y apaciguante que olvidé mis pies mojados.


Después del servicio, nos invitaron a un pequeño salón en la parte de atrás para una comida "a la canasta", qué mejor oportunidad para probar comida local y de gran variedad. Con Sara nos miramos y a canto nos dijimos: free food!!! Este era el lema de nuestro viaje, Dios nos había bendecido todo el tiempo con comidas gratis, gente bondadosa y respuestas inmediatas a nuestras necesidades, era un bendecido sábado después de todo.






La frase:
"Pero, oh mi alma, no te desanimes, no te preocupes, 
aguarda que D-ios actúe! Porque se que nuevamente 
tendré razones de sobra para alabarlo por todo lo que Él hace. 
Él es mi ayuda! Él es mi Dios!"
Paráfrasis de Salmos 42:11






viernes, 28 de diciembre de 2012

La amable ciudad

Hoy al lado europeo, ya que nos estamos quedando en el lado asiático tenemos que volver a cruzar en feriboat. Me encanta viajar en ese bote! Me pierdo observando las olas, las gaviotas jugando al rededor del barco, el canto a la oración que hace eco a lo ancho del bósforo y el olor de las tostadas y el té negro que ofrecen los vendedores. 
Como nos gusta tanto mirar el paisaje nos fuimos al piso más alto del barco pero no calculamos que iba a hacer tanto frío, así que entre fotos y videos comencé a temblar. Fue cuando una chica me sorprendió ofreciéndome un saco que llevaba en su cartera para calentarme... qué maravillosa gente! ¿Quién se hubiera acomedido a prestarle un abrigo a una chica extraña y extranjera? así que aunque nunca lea mi blog ni entienda una palabra de lo que escribo, quiero hacerle honor a esa chica y dejar grabado mi agradecimiento en este espacio. Un gesto de amabilidad por más pequeño que sea deja una huella en quien lo recibe: gracias chica extraña, que Dios te provea el abrigo en días fríos y el sustento en momentos de escasez. 


Una vez abajo del barco comenzamos a caminar según el mapa, hacia la costa, en búsqueda de la torre Galata y Taksim. Nos costó más de lo que esperábamos encontrar la plaza de Taksim, pero después de subir caminando muchas cuadras y haber preguntado a mucha gente que no entendíamos realmente, llegamos. Una bandera gigante de Turquía la decoraba, muy cerca está la gran peatonal Istiklal donde corre un adorable tranvía que funciona como transporte público mayormente utilizado por turistas. Está lleno de negocios y esos negocios están llenos de rebajas, realmente bajas, así que Sara y yo invertimos una gran parte de la tarde recorriendo tiendas y comprando alguna que otra prenda a un muy buen precio. 
Nos tentamos con un cubo de frutas que compramos para llevar y nos metimos a un restaurante de comida rápida donde pedimos un tabuk tostado con papas fritas e-nor-me! todo eso por tan solo 6,30 TL, una ganga.

Después de comer encontramos una iglesia muy bonita y antigua que tenía un servicio especial por navidad, la iglesia de San Antonio. Nos llamó mucho la atención dado que Turquía es uno de los países con menor cantidad de cristianos. Estaba adornado con luces y decoraciones navideñas en azul y blanco, un pesebre en la puerta y otro al costado del frente dentro del templo y villancicos de fondo. 

Luego encontramos un pequeño negocio de cosas antiguas, casi me pierdo ahí dentro, no podía salir y dejar esas preciosidades allí, pero tuve que hacerlo.
Seguimos camino hacia abajo por la calle de los instrumentos, llena de negocios con violines de colores, pianos de cola blancos y toda clase de flautas típicas y de las normales también, cuando de repente nos encontramos con la tan buscada torre de Galata. La recorrimos por alrededor y decidimos no subir por que era muy tarde y queríamos ver el paisaje de día, así que lo intentaríamos en otro momento.

Con las manos llenas de regalos y los ojos llenos de lugares y personas tan bonitos, nos dirigimos de vuelta a casa. 



Ya es viernes y mañana conoceremos nuestra iglesia acá en Turquía. Me despido con una foto de nuestra happy cena vegetariana super deliciosa: arrollados de queso y espinaca con semillas de lino y un "botecito" con muzzarella y verduras. Feliz sábado desde Estambul! la ciudad de la bondad, decidí llamarla. 







La frase:
Oscar Wilde
"Lo que nos parecen amargas pruebas 
son a menudo bendiciones disfrazadas."














                    Pescados y verduras en el puerto de Karaköy




                                      Taksim
 


                                                 Iglesia de San Antonio. (Sent Antuan)


Torre Galata

jueves, 27 de diciembre de 2012

Aromas y colores de un paraíso moderno

Hoy salimos un poco más tarde, no recupero el sueño porque me estoy acostando tarde. Pero no importa salimos igual, con la cámara cargadita esta vez, y menos frío que ayer. 
El desayuno como siempre un espectáculo, hoy: queso con aceitunas verdes y negras, un sabor muy cercano al aceite de oliva. 
Partimos a Eminönü nuevamente a ver lo que nos falta. Arrancamos buscando el bazar de especias, caminamos para arriba y para abajo, hasta que otros turistas nos indicaron donde estaba y resulta que había sido lo primero que cruzamos. En el primer paso que di adentro del comercio se metió el aroma de los condimentos y especias por los poros, se me impregnó como un llamado a la cuisine. Empezamos con las muestras gratis de los turkish delight (delicias turcas) y me terminé comprando una cajita para mí. Pero la variedad de tés y sus aromas tan potentes me cautivaron. Empecé comprando unos de limón y una cajita de granada después. Saliendo del gran bazar todavía quedaban unos puestos de quesos, aceitunas, y verduras, casi nos perdemos las muestras gratis de quesos! Esto es un paraíso. Pero necesitaba parar a descansar un poco, así que paramos en un restaurante típico. Muy lindo, tenía las paredes con ladrillo al descubierto, estantes de madera oscura y luces amarillas cual túnel subterráneo de las cruzadas. El mesero nos trajo arrollados al estilo libanés relleno de verduras y yo pedí un jugo de naranja. Delicioso. Antes de irnos el mesero nos sorprendió con té turco de manzana “on the house”, yo creo que es porque la estaba fichando a Sara, lo cual fue mi excusa para llamarla “free food” otra vez.
Salimos más felices que perro con dos colas. Rumbo a la "Blue mosc" (estoy multilingüística), hoy sí teníamos que entrar. Y así fue, es increíblemente gigante y con esos adornos y decoraciones abundantes en paredes, techos y alfombras. Se puede llegar hasta la mitad porque el resto está reservado para musulmanes masculinos, ya que las mujeres deben adorar en la parte de la entrada. Hacia los costados está reservada con paneles que la separan del resto del templo. 
Pero después de todo pensé que tendría algo más de especial. A mi parecer por fuera es mucho más impresionante y cautivadora que por dentro. 
Salimos hacia uno de los lados justo un rato antes del momento de oración y nos topamos con el hipódromo y los obeliscos robados de Egipto por el sultán. Desde ahí vimos como la luna se veía justo al lado de Hagia Sofía y era un paisaje espectacular con la fuente y el juego de colores. Salimos corriendo a sacar fotos otra vez.
De vuelta hacia la casa vimos en uno de los restaurantes a una mujer amasando detrás de las vidrieras ese pan chato y amplio, sentada junto a una mesa enana, unos vendedores de turkish delight nos invitaban a probar sus productos al compás de la música, y otros vendedores trataban de llamar nuestra atención con piropos creativos. ¡Qué adorable lugar!
Agotadísimas del viaje nos subimos al bote y después a un colectivo que encontramos gracias a una chica que hablaba ingles (Achbank!!*). Tratamos de no quedarnos dormidas en ninguno de los dos, pero el sueño quería ganar la pelea.
Nos terminamos acostando tarde igualmente porque yo quería subir fotos.

(*Para entender esta alegoría hay que leer mi post anterior.)


La frase: que me inspiró hoy
For one minute walk outside, stand there. 
In silence, look up the sky, and contemplate how amazing life is.

Carritos con pretzel y dulces

Entrada al Spice Bazar que no vimos
Especias
Frutas disecadas
Vegetales disecados

Con mi té turco de manzana


Mezquita azul
techo y columnas

Paneles que separan la zona para mujeres
En el patio de la mezquita azul



Amasadora de pan árabe
Vista de Hagia Sofía con la luna al atardecer

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Frío de mar y magia en el aire

Arriba tempranito! Sorpresivamente no me siento cansada. Debe ser el entusiasmo por conocer este hermoso lugar! algún resto de cafeína. Comimos un desayuno muy americano: wafles con mermelada de frambuesas, miel y nutella, cómo no voy a engordar así! Después de una breve pero ilustrativa explicación de nuestra hospedadora salimos en búsqueda de nuestras mezquitas anheladas. Salimos en dolmuş (como una van con recorrido predeterminado) hasta la costa, atravesamos el mar en feribot, un barco de dos pisos parte del transporte público. 






Fue una jornada bastante fresca debo decir, aunque me dijeron que estaba lindo afuera y había sol, ¡me morí de frío! Claro, es una ciudad costera, es más fresco que en otros lados, me olvidé por completo de ese punto así que esperemos que no me enferme. Anyway, disfruté con todo mi ser, a pesar del frío, del viaje en feribot y el viento helándome cada músculo de mi cara, porque una chica muy amablemente me pasó uno de sus sacos para no congelarme. La gente es demasiado amable acá. Llegamos al otro lado de la costa, lado europeo, y comenzamos a caminar. 







Entramos a la primer mezquita que encontramos pensando que era la mezquita azul pero no, era la mezquita Eminönü, que también era azul. En realidad creo que todas se asemejan. Hasta acá me llegó la batería de mi cámara porque con el cansancio de ayer se me olvidó cargarla, así que la mayoría de las fotos son de la cámara de Sara.

Descubrimos una oficina de información para turistas y conseguimos un mapa. Resulta que siguiendo la línea del metro llegábamos a todos los lugares que queríamos. Pero de camino hicimos un desvío en un parque lleno de árboles tremendamente gigantes, como estamos en invierno acá no tenían hojas pero igual eran espectaculares.



Seguimos camino a la mezquita Hagia Sofía. Una estructura construida alrededor del año 535, altísima, con trabajos en piedras, en el piso, en el techo y a lo largo de los muros. Me llamó la atención que haya sido una iglesia al principio y que la transformaran en mezquita después, una mezcla muy peculiar, ya que habían imágenes de la virgen María con Jesús y lámparas al estilo islámico en el centro del lugar.
Saliendo sacamos unas fotos increíbles con aguas danzantes y dulces comprados en la calle. Cruzamos para entrar en la mezquita azul pero era el momento de oración así que solo sacamos fotos desde afuera.


Hagia Sofía: Techo con imágenes cristianas

Hagia Sofía: lámparas en el centro del edificio


Dulces populares
Mezquita Azul


Seguimos nuestro camino siguiendo las vías del tren hasta uno de los basares. Los diseños son super lindos y casi todo es en tonos azules! Soy una de sus fans en lo que a diseños respecta. Me compré una remera que me encantó, en azul oscuro también. Después de varias vueltas decidimos volver a la mezquita para no volver tan oscuro. Llegando nos dimos cuenta que era momento de oración otra vez… así que nos resignamos a sacar fotos de la puesta de sol y la sombra de las mezquitas. Si lo hubiéramos calculado no nos hubiera salido, fue el momento perfecto. Era una mezcla de romántico e idealístico. 



Hagia Sofía: atardecer

Hagia Sofía: Anochecer
Mañana volveremos para entrar en la mezquita azul. Pero pienso ponerme toda la ropa de abrigo que traje, frío no paso otra vez. Volvimos porque teníamos mucho frío y… hambre! Sí, nos olvidamos de comer con tanto recorrido y ergo: me dio migraña. Pero le saco algo de bueno ya que estoy un poco pasadita de peso.
Llegando a casa los espaguetis con queso y salsa, una ensalada y vegetales al horno nos esperaban (no se qué eran pero estaban buenísimos). Me tomé dos pastillas antes para el dolor, pero la falta de comida era la razón.

Ahora que subimos un par de fotos y yo termino de redactar este post, nos dispondremos a dormir, pero antes voy a leer mi Biblia. Después de tantas emociones en mi día no me aguanto las ganas de charlar con mi Señor y de contarle todo, aunque estuvo ahí, le encanta escuchar mi versión de los hechos, dice que es más divertido cuando yo se lo cuento :)

Iyi geceler!!



La frase:

Travel is the only thing you buy that makes you richer.

Viajar es la única cosa que puedes comprar que te hace más rico.