jueves, 27 de diciembre de 2012

Aromas y colores de un paraíso moderno

Hoy salimos un poco más tarde, no recupero el sueño porque me estoy acostando tarde. Pero no importa salimos igual, con la cámara cargadita esta vez, y menos frío que ayer. 
El desayuno como siempre un espectáculo, hoy: queso con aceitunas verdes y negras, un sabor muy cercano al aceite de oliva. 
Partimos a Eminönü nuevamente a ver lo que nos falta. Arrancamos buscando el bazar de especias, caminamos para arriba y para abajo, hasta que otros turistas nos indicaron donde estaba y resulta que había sido lo primero que cruzamos. En el primer paso que di adentro del comercio se metió el aroma de los condimentos y especias por los poros, se me impregnó como un llamado a la cuisine. Empezamos con las muestras gratis de los turkish delight (delicias turcas) y me terminé comprando una cajita para mí. Pero la variedad de tés y sus aromas tan potentes me cautivaron. Empecé comprando unos de limón y una cajita de granada después. Saliendo del gran bazar todavía quedaban unos puestos de quesos, aceitunas, y verduras, casi nos perdemos las muestras gratis de quesos! Esto es un paraíso. Pero necesitaba parar a descansar un poco, así que paramos en un restaurante típico. Muy lindo, tenía las paredes con ladrillo al descubierto, estantes de madera oscura y luces amarillas cual túnel subterráneo de las cruzadas. El mesero nos trajo arrollados al estilo libanés relleno de verduras y yo pedí un jugo de naranja. Delicioso. Antes de irnos el mesero nos sorprendió con té turco de manzana “on the house”, yo creo que es porque la estaba fichando a Sara, lo cual fue mi excusa para llamarla “free food” otra vez.
Salimos más felices que perro con dos colas. Rumbo a la "Blue mosc" (estoy multilingüística), hoy sí teníamos que entrar. Y así fue, es increíblemente gigante y con esos adornos y decoraciones abundantes en paredes, techos y alfombras. Se puede llegar hasta la mitad porque el resto está reservado para musulmanes masculinos, ya que las mujeres deben adorar en la parte de la entrada. Hacia los costados está reservada con paneles que la separan del resto del templo. 
Pero después de todo pensé que tendría algo más de especial. A mi parecer por fuera es mucho más impresionante y cautivadora que por dentro. 
Salimos hacia uno de los lados justo un rato antes del momento de oración y nos topamos con el hipódromo y los obeliscos robados de Egipto por el sultán. Desde ahí vimos como la luna se veía justo al lado de Hagia Sofía y era un paisaje espectacular con la fuente y el juego de colores. Salimos corriendo a sacar fotos otra vez.
De vuelta hacia la casa vimos en uno de los restaurantes a una mujer amasando detrás de las vidrieras ese pan chato y amplio, sentada junto a una mesa enana, unos vendedores de turkish delight nos invitaban a probar sus productos al compás de la música, y otros vendedores trataban de llamar nuestra atención con piropos creativos. ¡Qué adorable lugar!
Agotadísimas del viaje nos subimos al bote y después a un colectivo que encontramos gracias a una chica que hablaba ingles (Achbank!!*). Tratamos de no quedarnos dormidas en ninguno de los dos, pero el sueño quería ganar la pelea.
Nos terminamos acostando tarde igualmente porque yo quería subir fotos.

(*Para entender esta alegoría hay que leer mi post anterior.)


La frase: que me inspiró hoy
For one minute walk outside, stand there. 
In silence, look up the sky, and contemplate how amazing life is.

Carritos con pretzel y dulces

Entrada al Spice Bazar que no vimos
Especias
Frutas disecadas
Vegetales disecados

Con mi té turco de manzana


Mezquita azul
techo y columnas

Paneles que separan la zona para mujeres
En el patio de la mezquita azul



Amasadora de pan árabe
Vista de Hagia Sofía con la luna al atardecer

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