Hoy al lado europeo, ya que nos estamos quedando en el lado asiático tenemos que volver a cruzar en feriboat. Me encanta viajar en ese bote! Me pierdo observando las olas, las gaviotas jugando al rededor del barco, el canto a la oración que hace eco a lo ancho del bósforo y el olor de las tostadas y el té negro que ofrecen los vendedores.
Como nos gusta tanto mirar el paisaje nos fuimos al piso más alto del barco pero no calculamos que iba a hacer tanto frío, así que entre fotos y videos comencé a temblar. Fue cuando una chica me sorprendió ofreciéndome un saco que llevaba en su cartera para calentarme... qué maravillosa gente! ¿Quién se hubiera acomedido a prestarle un abrigo a una chica extraña y extranjera? así que aunque nunca lea mi blog ni entienda una palabra de lo que escribo, quiero hacerle honor a esa chica y dejar grabado mi agradecimiento en este espacio. Un gesto de amabilidad por más pequeño que sea deja una huella en quien lo recibe: gracias chica extraña, que Dios te provea el abrigo en días fríos y el sustento en momentos de escasez.
Una vez abajo del barco comenzamos a caminar según el mapa, hacia la costa, en búsqueda de la torre Galata y Taksim. Nos costó más de lo que esperábamos encontrar la plaza de Taksim, pero después de subir caminando muchas cuadras y haber preguntado a mucha gente que no entendíamos realmente, llegamos. Una bandera gigante de Turquía la decoraba, muy cerca está la gran peatonal Istiklal donde corre un adorable tranvía que funciona como transporte público mayormente utilizado por turistas. Está lleno de negocios y esos negocios están llenos de rebajas, realmente bajas, así que Sara y yo invertimos una gran parte de la tarde recorriendo tiendas y comprando alguna que otra prenda a un muy buen precio.
Nos tentamos con un cubo de frutas que compramos para llevar y nos metimos a un restaurante de comida rápida donde pedimos un tabuk tostado con papas fritas e-nor-me! todo eso por tan solo 6,30 TL, una ganga.
Después de comer encontramos una iglesia muy bonita y antigua que tenía un servicio especial por navidad, la iglesia de San Antonio. Nos llamó mucho la atención dado que Turquía es uno de los países con menor cantidad de cristianos. Estaba adornado con luces y decoraciones navideñas en azul y blanco, un pesebre en la puerta y otro al costado del frente dentro del templo y villancicos de fondo.
Luego encontramos un pequeño negocio de cosas antiguas, casi me pierdo ahí dentro, no podía salir y dejar esas preciosidades allí, pero tuve que hacerlo.
Seguimos camino hacia abajo por la calle de los instrumentos, llena de negocios con violines de colores, pianos de cola blancos y toda clase de flautas típicas y de las normales también, cuando de repente nos encontramos con la tan buscada torre de Galata. La recorrimos por alrededor y decidimos no subir por que era muy tarde y queríamos ver el paisaje de día, así que lo intentaríamos en otro momento.
Con las manos llenas de regalos y los ojos llenos de lugares y personas tan bonitos, nos dirigimos de vuelta a casa.
Ya es viernes y mañana conoceremos nuestra iglesia acá en Turquía. Me despido con una foto de nuestra happy cena vegetariana super deliciosa: arrollados de queso y espinaca con semillas de lino y un "botecito" con muzzarella y verduras. Feliz sábado desde Estambul! la ciudad de la bondad, decidí llamarla.
La frase:

"Lo que nos parecen amargas pruebas
son a menudo bendiciones disfrazadas."

Pescados y verduras en el puerto de Karaköy
Taksim

Iglesia de San Antonio. (Sent Antuan)

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| Torre Galata |







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