
Te has perdido alguna vez? esa era la sensación... El año pasado, específicamente a mediados de julio, mi situación emocional era catastrófica, no sabía que me depararía el futuro cercano. Siempre fui una mujer muy planificada. Ya estaba terminando mi carrera pero las propuestas laborales satisfactorias escaseaban y el destino de mi viaje era todavía incierto (para mi).
Dispuesta a enfrentarme a lo que viniera decidí aplicar a un proyecto, del que sabía desde hacía varios años. Tenía que encontrar un lugar donde poder ayudar. Primero apliqué en dos lugares para tener opciones, Inglaterra y Berlín. Sin embargo no estaba convencida, no sentía que la ocupación en esos puestos fuera la adecuada para mi.
Después de dos meses intensos de búsquedas, lugares, opciones, contactos; no me quedaba más qué revisar, entonces decidí volver al principio. Fue cuando me topé con la ficha que detallaba la posición y el trabajo que sentí que era para mi. Entusiasmada me puse a leer y vi que mi perfil encajaba exactamente con lo que ellos requerían. Me sentí cómoda imaginándome en ese trabajo, era un jardín de infantes, con mas o menos 20 alumnos. Pero donde era? bueno grande fue mi sorpresa cuando leí: Egipto.
Coordenadas establecidas, rumbo: esperando confirmación...
De repente sentí ese miedo que te encuentra justo antes de cumplir ese sueño que esperaste por tanto tiempo, como si tu mente se negara a creer y tu corazón gritara: es verdad! No quise avanzar sin antes preguntarle a D-ios por última vez si lo que yo había pedido por tanto tiempo era su voluntad. Nunca abro mi Biblia al azar y no lo aconsejo pero no veía de qué otra manera mi Señor podía contestarme sin que sintiera que era yo quien creaba la respuesta. Así que antes de enviar por completo mi solicitud, oré, abrí mi Biblia y dejé que las páginas se ordenaran solas, casi con un nudo en la garganta. El capítulo que estaba frente a mis ojos: Juan 5, el ciego de nacimiento que esperaba junto a la fuente de Betesda. Al que Jesús había sanado con sólo un par de palabras: "toma tu lecho y anda". Me sentí ciega, después de tanto tiempo de caminar con Él no podía, todavía, estar segura de sus planes, pero sus palabras sanadoras para mí también fueron: "Toma tus cosas y andá" (en un idioma más moderno, claro).
Tenía la firma de D-ios, sentí certeza, respiré profundo y apreté click... mi solicitud había comenzado su camino, ahora le tocaba a Él.
La frase:
(esta vez va en inglés)
"If you are shoked by what I said
Then you obviously haven't pay attention to who I am"
Eso es justo lo que D-ios me hubiera dicho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario