La entrevista.
Mi solicitud había comenzado un camino sin retorno, debía pasar por muchas oficinas y ser aprobada por todas y cada una de ellas. Pensé que tardaría a lo menos entre 6 y 8 meses, pero ¡Oh surprise! en dos meses ya tenía concretada la entrevista vía Skype con los encargados de la selección. Les cuento que los nervios de esa entrevista fueron incomparables, mi inglés era fluido pero mi pronunciación... bueno, no era perfecta.
Me encontré con un hombre y dos mujeres del otro lado del mundo haciendo preguntas de todo tipo, ellos eran ambles sí, pero déjenme decirles que sólo podía entender lo que las mujeres decían! Me era casi imposible descifrar lo que mi futuro empleador estaba preguntándome. Mi inglés era uno de los requerimientos esenciales para ser aceptada, ¿como podía conseguir el puesto si no entendía una papa? Tenía los nervios destruidos, preguntaba mas de tres veces qué estaba queriendo decir, hasta que conseguía que la mujer que estaba al lado hablara y entonces respondía.
La entrevista terminó y me quedé con una sensación de derrota en la garganta. Ya no había mucho que hacer, esperar a la siguiente semana a recibir la respuesta.
La respuesta.
Siete días exactos y el e-mail llegó, ya me había puesto inquieta. Las manos me temblaban para darle click, pero ahí estaba frente a la computadora de mi casa esperando a que se cargara la página. No me pregunten cómo ni porqué (todavía) pero fui aceptada! Me esperaban para Mayo, cuando terminara mi tesis. Grité, salté, me reí: Casi no podía creerlo. Por supuesto la reacción de mi papá no fue la más satisfactoria y quiero compartirla para que quede registrada: me preguntó- que pasó??. Me voy a Egipto!-le dije. Se puso puso la mano en la frente casi con un golpe y miró al piso. Se rascó la cabeza y no pudo decir una sola palabra.
Yo sabía lo que estaba pasando, estaba preocupado por mi seguridad, pero yo tenía tanta alegría y confianza en lo que mi D-ios estaba haciendo que cualquier preocupación pasaba desapercibida.
Con el tiempo mi papá se acostumbró "un poco" más a la idea, de hecho fue uno de los que más me ayudó a concretar este viaje y tengo que agradecerselo. Pero ese gesto quedó en mi mente como un recordatorio de lo mucho que mi papá me ama, pero también de lo importante que es mantener firmes mis decisiones cuando tengo la certeza de que concuerdan con la voluntad divina.
La frase:


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