Llegamos
a las 2 pm, encontramos nuestras valijas pero la mía estaba un poco rota, la
verdad no me importó con tal de dejar el aeropuerto de una vez y aventurarme en
tierras exóticas cómo me diría un amigo.
Un fresquete de la
gran siete! Parece Argentina en invierno, qué linda sensación de estar en casa!
Sensación que me acompaña todo el tiempo estando acá. Dando un par de vueltas y
lidiando con mi valija enorme, nos metimos al tren, después trasbordo a un
colectivo que sigue una línea determinada pero hacía el lado contrario por las
indicaciones erróneas de la gente. Así que bajamos y esperamos el que iba hacia el
lado opuesto.
La cuidad me parece Buenos Aires pero con un aire arabesco. En
el colectivo ya me doy cuenta qué clase de gente es la que vive acá, son todos
bastante amables y ayudadores, y los hombres… hmmm, los hombres son
increíblemente masculinos y bien parecidos, opinión que compartimos con mi compañera de aventuras. Este país me está empezando a
gustar.
Llegamos
a un fin de línea pero nosotras teníamos que seguir aparentemente, así que nos
metimos a otro que continuaba hasta la estación de nuestro destino y ahí
debíamos tomar un taxi. Cuando bajamos un hombre se nos acercó y nos ofreció
ayuda, le explicamos donde teníamos que ir y sacó su celular y comenzó a marcar
un número, con Sara nos miramos y la conversación telepática fue: qué está
haciendo? Llamando un taxi? Esto es normal? Cuando nos dijo que el número que
aparecía en nuestra hoja de indicaciones no contestaba… Estaba llamando para
ayudarnos!!! Pero qué amabilidad. Terminamos subiendo a un taxi, con
un muchacho también muy amable que nos dejó a unos metros de la que se suponía la
calle que buscábamos. Nos repitió barias veces ACHBANK! ACHBANK! No teníamos
idea qué era. Le preguntamos a un señor que hasta cruzó la calle para preguntarle
a alguien más donde quedaba nuestra dirección para acompañarnos después hasta
la puerta del edificio donde vivía la tía del cuñado de Sara, donde nos estamos quedando. Este lugar es increíble.
Ella nos hizo una cena porque ya era tarde cuando llegamos pero comimos rápido porque quisimos salir a dar una vuelta y conocer el vecindario. Terminamos
perdiéndonos por las calles, plazas, luces navideñas, frío, una chocolatada en
Sturbucks y volviendo a, ahora nuestro punto de referencia, Ashbank, un banco
turco con ventanales rojos y letras blancas (sí, a eso se refería el taxista). Su nombre va a ser repetido por el resto de nuestro viaje cómo una alegoría a la falta de idioma que tenemos. Cuando hay algo que no entendemos simplemente nos miramos y gritamos: ACHBANK!!!
Mientras Sara le corta las campanitas, que hacen un ruido infernal, al bolso que le compré en Khana el-khalilli (feria del Cairo) yo escribo este post.
Tengo menos de un día en este país y ya me estoy enamorando, será a esto a lo
que le llaman amor a primera vista? seguro estaban hablando de un chico pero es aplicable a otras cosas no? No hay nada que te haga cambiar de opinión
cuando la primera impresión es tan buena.
La frase:
"Me encanta el sentimiento
de ser anónima en una ciudad
en la que nuca estuve antes."




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