martes, 25 de diciembre de 2012

Mi primera Navidad

The terminal: Amman. 
Un vuelo complicado

Dormí solo dos horas, la emoción no me deja descansar. Me desperté antes que la música de mi celular sonara. El estómago expresa en sonidos y dolores mi ansiedad. Tengo casi todo listo. 
Cuando me dispuse a salir a la calle encontré al pastor Llew esperándome para acompañarme al aeropuerto, como un padre. Me di cuenta de camino que no sabía cual terminal era ni el número de hall. Tal vez era un presagio de mi descuido acerca de la información básica de mi vuelo…
Después de hacer mi check -in y de dar un par de vueltas encontré a Sara sentada frente a la puerta de embarque, finalmente. El avión iba vacío así que nos sentamos juntas, emocionadas, entusiasmadas.
El desayuno fue de lo mejor y en menos de una hora ya estábamos llegando a Amman (Donde es eso? -Le pregunté a Sara -En Jordania…-me dice ella.) Como verán no tenía idea de muchas cosas, yo solo iba, lo que me enseñaría más tarde una lección.
Llegamos a Amman, hicimos el check-in de trasbordo y esperamos 2 horas nuestro vuelo a Estambul. Cinco minutos antes quisimos embarcar pero no era nuestro vuelo, fue cuando se desató la furia árabe. 
Aparentes “encargados” comenzaron a gritarme y a acusarme por mi supuesto desinterés en las indicaciones, dijeron que habían anunciado varias veces pero no los escuchamos (posiblemente porque estábamos charlando pero estoy segura de no haber visto mi vuelo en las pantallas ya que las tenía frente a mi). Hasta que me cansé y le frené el carro: Te pensas que lo hice apropósito!? Se dio cuenta de que era suficiente. Comenzaron a hablar en árabe entre ellos y nos llevaron por todo el aeropuerto, nosotras suponíamos que nos estaban llevando a un auto especial o algo así que nos acercara hasta el avión, pero no, que nos valga la inocencia… 
Nos llevaron a una oficina, y para no perder la costumbre, siguieron gritándonos. Para ese entonces yo ya estaba bien cabreada. Nos preguntaron el número de vuelo y nos dijeron que había salido hacía una hora atrás! (Cambio de horario, of course! Quien se hubiera imaginado que a 40 minutos de Egipto tendríamos una hora de diferencia. La aerolínea tampoco tuvo la amabilidad de anunciarlo en el avión como siempre lo hacen) Por lo tanto los gritos del primer hombre fueron en vano porque igual no me  hubiera subido al avión.
Sara puso su mejor cara de ángel y pidió si nos podían hacer el cambio sin cargo, y por milagro así sucedió, nos cambiaron los pasajes para el día siguiente sin cargo. Lo malo: pasar la navidad en el aeropuerto. No quisimos pagar hotel (100 USD la noche es demasiado) Nos pedían 43USD por 1 hora de Internet pero nos conectamos gratis en el centro del aeropuerto. Comimos rico y uno de los encargados del local fue muy amable y nos dejó cargar las notebooks. 
Estábamos durmiendo prácticamente hasta que caímos en una entretenida charla de citas inesperadas, todo salió después de que el amable caballero le regalara una chocolatada sin cargo a Sara. No sabemos si está siendo amable o está esperando propina… cualquiera de las dos, yo creo que a él le gusta mi amiga, lo cual no me sorprendería, ella es muy linda.  Pero lo próximo es aún mejor. Me di cuenta de que cada vez que voy al baño, cuando vuelvo encuentro a Sara con algo nuevo, ahora es un paquete de papas fritas! Todo de regalo por el mismo empleado, así que decidí llamarla “free food”. Donde vamos consigo comida gratis gracias a ella y a ella le encanta también, amamos la comida gratis jajaja.
Después de andar por ahí nos dispusimos a dormir en los asientos de metal, yo lo logré por casi dos horas pero Sara moría de congelamiento así que a las 2 a.m. fui a Sturbucks y compré un café con la sola excusa de acostarnos en sus sillones y dormir un poco más calentitas y cómodas… Sara encantandísima, yo tuve la mala idea de tomarme el café que había comprado, así que aquí estamos, escribiendo.
Son las 4 a.m. y voy a conectarme y charlar con mi familia a las 12 en año nuevo. 
Fue mágico verlos a todos celebrando y yo atascada en un aeropuerto del otro lado del mundo, increíblemente los siento más cerca que nunca. Probablemente si hubiera llegado a Turquía hoy día como se suponía, hubiera estado demasiado cansada o querido dormir para estar bien mañana y no hubiera tenido la oportunidad de festejar este 24 con ellos.

Con la adrenalina a mil y super despierta pero de algún modo cansada nos alistamos para abordar. Los problemas en las pantallas fueron los mismos que el día anterior y mucha gente se perdió en otras puertas de abordaje por culpa de la mala información, los encargados tienen una pronunciación espantosa así que quedé convencida de que no fue solo culpa nuestra, con esa falta de información hubiera perdido el vuelo de todas maneras. Pero ya estoy en el avión, en una hora, Turquía allá voy!

La frase:

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