The terminal: Amman.
Un vuelo complicado
Dormí
solo dos horas, la emoción no me deja descansar. Me desperté antes que la
música de mi celular sonara. El estómago expresa en sonidos y dolores mi
ansiedad. Tengo casi todo listo.
Cuando me dispuse a salir a la calle encontré
al pastor Llew esperándome para acompañarme al aeropuerto, como un padre. Me di
cuenta de camino que no sabía cual terminal era ni el número de hall. Tal vez
era un presagio de mi descuido acerca de la información básica de mi vuelo…
Después de hacer mi check -in y de dar un par de vueltas encontré a Sara sentada frente a la puerta de
embarque, finalmente. El avión iba vacío así que nos sentamos juntas, emocionadas, entusiasmadas.
El desayuno fue de lo mejor y en menos de una hora
ya estábamos llegando a Amman (Donde es eso? -Le pregunté a Sara -En Jordania…-me dice ella.)
Como verán no tenía idea de muchas cosas, yo solo iba, lo que me enseñaría más
tarde una lección.
Llegamos
a Amman, hicimos el check-in de trasbordo y esperamos 2 horas nuestro vuelo a
Estambul. Cinco minutos antes quisimos embarcar pero no era nuestro vuelo, fue
cuando se desató la furia árabe.
Aparentes “encargados” comenzaron a gritarme y
a acusarme por mi supuesto desinterés en las indicaciones, dijeron que habían
anunciado varias veces pero no los escuchamos (posiblemente porque estábamos
charlando pero estoy segura de no haber visto mi vuelo en las pantallas ya que las tenía frente a mi). Hasta que me cansé y le frené el carro: Te pensas que lo hice
apropósito!? Se dio cuenta de que era suficiente. Comenzaron a hablar en árabe
entre ellos y nos llevaron por todo el aeropuerto, nosotras suponíamos que nos
estaban llevando a un auto especial o algo así que nos acercara hasta el avión, pero no, que nos
valga la inocencia…
Nos llevaron a una oficina, y para no perder la costumbre, siguieron gritándonos. Para ese entonces yo ya estaba bien
cabreada. Nos preguntaron el número de vuelo y nos dijeron que había salido
hacía una hora atrás! (Cambio de horario, of course! Quien se hubiera imaginado
que a 40 minutos de Egipto tendríamos una hora de diferencia. La aerolínea tampoco tuvo la amabilidad de anunciarlo en el avión como siempre lo hacen) Por lo tanto los gritos del primer hombre fueron en vano porque igual no me hubiera subido al avión.
Sara
puso su mejor cara de ángel y pidió si nos podían hacer el cambio sin cargo, y
por milagro así sucedió, nos cambiaron los pasajes para el día siguiente sin
cargo. Lo malo: pasar la navidad en el aeropuerto. No quisimos pagar hotel (100
USD la noche es demasiado) Nos pedían 43USD por 1 hora de Internet pero nos conectamos gratis en el centro del
aeropuerto. Comimos rico y uno de los encargados del local fue muy amable y nos
dejó cargar las notebooks.
Estábamos durmiendo prácticamente hasta que caímos en
una entretenida charla de citas inesperadas, todo salió después de que el amable
caballero le regalara una chocolatada sin cargo a Sara. No sabemos si está
siendo amable o está esperando propina… cualquiera de las dos, yo creo que a él
le gusta mi amiga, lo cual no me sorprendería, ella es muy linda.
Pero lo próximo es aún mejor. Me di cuenta de que cada vez que voy al baño, cuando vuelvo encuentro a Sara con algo nuevo, ahora es un paquete de papas
fritas! Todo de regalo por el mismo empleado, así que decidí llamarla “free
food”. Donde vamos consigo comida gratis gracias a ella y a ella le encanta
también, amamos la comida gratis jajaja.
Después
de andar por ahí nos dispusimos a dormir en los asientos de metal, yo lo logré
por casi dos horas pero Sara moría de congelamiento así que a las 2 a.m. fui a
Sturbucks y compré un café con la sola excusa de acostarnos en sus sillones y
dormir un poco más calentitas y cómodas… Sara encantandísima, yo tuve la mala
idea de tomarme el café que había comprado, así que aquí estamos, escribiendo.
Son las 4 a.m. y voy a conectarme y charlar con mi familia a las 12 en año nuevo.
Fue mágico verlos a todos celebrando y yo atascada en un aeropuerto del otro
lado del mundo, increíblemente los siento más cerca que nunca. Probablemente si
hubiera llegado a Turquía hoy día como se suponía, hubiera estado demasiado
cansada o querido dormir para estar bien mañana y no hubiera tenido la oportunidad de festejar este 24 con ellos.
Con la
adrenalina a mil y super despierta pero de algún modo cansada nos alistamos
para abordar. Los problemas en las pantallas fueron los mismos que el día anterior
y mucha gente se perdió en otras puertas de abordaje por culpa de la mala
información, los encargados tienen una pronunciación espantosa así que quedé
convencida de que no fue solo culpa nuestra, con esa falta de información
hubiera perdido el vuelo de todas maneras. Pero ya estoy en el avión, en una
hora, Turquía allá voy!
La frase:


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