domingo, 9 de diciembre de 2012

5 Días de furia egipcia

Serán 5 días de aventura sin descanso resumido en un post, preparado? listo? ya!
Contexto: mis dos amigos de Argentina llegan el 5 de Diciembre (mi cumpleaños), y vienen de luna de miel en un paso fugaz de 5 días. Las cosas acá están complicadas, hay manifestaciones, la mayoría empiezan después de las 4 pm y duran hasta las 2 am. No damos clases por esa razón.

Día 1: llegaron y queremos salir. Afuera hay bocinazos, mucha pero mucha gente por la calle Las opciones se limitan a lugares cerrados lejos del centro menos peligroso (en el cual vivo), osea City Stars (Shopping). Ahora el temita es conseguir taxi. Velo en la cabeza y ahora sí, listas. Pedimos pizzas, muy ricas, que casi me salen gratis por el típico amague cultural de no aceptar tu dinero pero que cordialmente insistí en ofrecer (porque ya aprendí que siempre lo hacen por "cordialidad"). De paso el mesero me trató de levantar, digamos todo muy de acá eso.
Esta vez los taxis no nos quieren llevar de regreso. Hicimos trato con uno para que nos dejara cerca, dio mil vueltas y nos bajó a 2 cuadras. Los gases lacrimógenos me sacaron el aliento, nos contaron que hubieron bombas de gasolina, heridos y casi atacan a nuestro edificio pero nosotros muy lejos sin saber. Los teléfonos se habían cortado, los padres de nuestros alumnos nos llamaban para ver si estábamos bien porque la puerta de nuestro edificio estaba en las noticias, pero no había señal, el gobierno suele cortarla en días de manifestaciones. "Feliz cumple!" me dije a mi misma en tono irónico... le puse toda la onda pero de verdad no estaba satisfecha con mi día.






Día 2: Hoy sigo festejando para recuperarme de la frustración. Nuestro objetivo del día? entrar al Museo Egipcio y... sacar fotos! pero shhhhh! que no se puede! (Espero que nadie del gobierno lea esto jaja)
La entrada es impactante, tiene diseños antiguos en los dinteles y figuras faraónicas, parece que me adentrara a otra época de la historia, un salto en el tiempo y el espacio.
Primer visualización: salón gigante rectangular con el techo a dos pisos de altura que contiene alrededor de unos 12 sarcófagos de unos 2 mts. de largo aproximadamente, esculturas inmensas de faraones sentados en la típica posición real, y miles de murales tallados a mano. Me asombra ver que no están separados por vidrios de las manos comunes, se pueden tocar... Recorro todo el salón al otro extremo y entro en los pasillos que lo rodean. Más y más sarcófagos y esfinges al descubierto.
Segundo piso: subo por unas escaleras anchas de piedra blanca a los pasillos que rodean de manera rectangular la circunferencia del salón formando mini salones. Cajas gigantes de unos 30 mts2 recubiertas de oro protegidas por murales de vidrio. Estas eran capillas que encerraban a la momia del faraón Tutankhamon.
Me acerco al gran salón, casi que contengo la respiración, esto va a ser increíble... paso un molinete, hay un guardia de seguridad en una esquina y entonces levanto la vista para observar la magnifica máscara funeraria de Tut-ankh-Amón. Es despabilante, entre el brillo de oro, los azules de lapislázuli y los destellos de la cornalina.
 Los colores son vivos y antiguos al mismo tiempo. Es de unos 70 cm de alto, se ve imponente, poderosa, mística.
Entonces me acerco a los sarcófagos que contenían los cuerpos del joven faraón, tres diferentes, con diseños en piedras preciosas al igual que la máscara, pero dos son hechos de madera recubiertos de oro y el otro es de oro macizo. Todos con alas y varas cruzadas diseñadas en el pecho. Varían en diámetro ya que los tres, uno dentro de otro cual muñeca rusa, contenían a la momia. El resto de la habitación está lleno de tesoros que acompañaban al féretro en la tumba.
Hay alhajas, herramientas, utensilios de cocina, adornos, momias, pinturas, ofrendas, efectos personales de la realeza. Camas reales de oro y piedras preciosas incrustadas en frascos, indumentaria que se preservó, todos objetos rescatados de las tumbas. Es toda una civilización encerrada tras los cristales de la conservación. 
Salgo casi mareada por tanta admiración. Hay tanto para ver. Recorro los salones que se forman alrededor, plagados de ropa, esqueletos, momias, vasijas de uso cotidiano, muebles, réplicas de botes funerarios en piedra, camas y carros de transporte faraónico; todo lo que una civilización podría llegar a necesitar.
Termino de recorrer la planta baja por los salones que rodean la sala central y todavía hay más para sorprenderme: un portal de piedra de unos 4 metros de altura con inscripciones jeroglíficas, leones esculpidos custodiando las entradas, guardianes egipcios plasmados en la roca. Me pregunté cuánta historia habría pasado debajo de ese pórtico, cuantos nobles y faraones habrán caminado bajo su dintel, y ahora yo cruzaba el arco, bajo miles de leyendas y personajes... una simple mortal que se atrevió a soñar...




La Frase:
The best journeys answer questions that in the beginning you didn't even think to ask.
Los mejores viajes responden preguntas que al principio ni siquiera pensabas en preguntar.


Nota 
Objetivo del día: Cumplido 











domingo, 4 de noviembre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Tataleya, día 5

Me levanto temprano para hacer mi culto, finalmente me siento lo suficientemente bien y terminé de empacar mi mochila. Comimos un desayuno rápido y nos fuimos a la iglesia, había estudiantes esperándonos en la puerta. Fuimos caminando, las chicas en Galabeyas, como yo todavía no tengo me puse un chal que me tapa los brazos y la espalda, es blanco y de lino, me encanta este estilo oriental.
La escuela sabática fue en árabe así que no pude seguir mucho el hilo. Antes del sermón Mary y yo cantamos una canción de dos estrofas, una en inglés y la otra en español. Y después cantamos otra con todos los misioneros, fue una sorpresa porque los chicos hicieron voces y fue muy armonioso. Extrañaba ese canto melodioso al estilo inglés conservador, la mayoría de los cantos que escucho por aquí son al estilo negro spiritual o árabes, y digamos que a los árabes les cuesta mucho entonar por su estilo dinámico y cambiante. Después Jeff, Sara y yo tuvimos meditaciones, mi traductor estaba más nervioso que yo así que de alguna manera me tranquilicé para tomar la delantera.


Ya almorzamos y tenemos todo listo. Salimos en media hora pero estamos muy ansiosos de volver. Ha sido un viaje fantástico pero estamos agotadísimos de las presiones culturales y queremos un poco de espacio para volver a ser americanos (hablando del continente). Primero en auto hasta Asyut unas 2 horas y luego unas 6 que terminarán siendo 7 u 8 en tren hasta el Cairo. El transporte público es impredecible. Los chicos leen libros tirados en los sillones para pasar el rato hasta que lleguen a buscarnos mientras yo escribo, Austin me pregunta qué hago, él siempre está interesado en lo que digo o en lo que hago y aunque me cuesta un poco entenderle disfruto mucho hablando con él, tiene pocas palabras pero siempre acertadas, con un humor sintético e inteligente. Es el más protector de todos, creo que es porque tiene novia y tiene la actitud incorporada de proteger a las mujeres. Cuando el resto no se da cuenta de que alguien se quedó atrás caminando siempre está él. En fin, ya me voy.



El viaje fue tan largo como imaginé. Sentados y apretujados en el auto yo estaba feliz, no me dolía nada, sentía alivio de no tener que decir que no nunca más a las presiones culinarias. El humor me había asaltado y mientras miraba los sembradíos un intenso deseo me invadió, uno loco y casi incontenible deseo que no iba a ser satisfecho en poco tiempo. Entonces afirmé: I want ORANGE! (quiero NARANJA) No tenía idea de porqué, ni de qué me lo había traído a la mente, pero allí estaba el deseo de comer en gajos pelados una jugosa naranja egipcia. Las risas de mis amigos siguieron a tan inspirada manifestación, al igual que yo, no sabían el por qué pero entendían de qué hablaba. Sara no se resistió y grabó con su cámara mi solemne declaración, seria, llena de humor, pero verdadera.

Dejando Tataleya

Llegando a Asyut

Viajando en tren

Llegué al departamento a las 12 de la noche después de caminar junto a la compañía de Manal desde la estación de metro, unas 7 cuadras. No sabía lo que ocurriría. En cuanto abrí la puerta Manal intervino en mi desacople y me señaló: no pude comprar comida pero sí compré naranjas, en la heladera, puedes servirte si quieres… Oh sweet dream come true!!! Había una y solo una cosa que mi boca anhelaba en el mundo y era una naranja. He aquí una simple naranja. Encontré la demostración de amor más simple y ridícula de mi vida. No hay necesidad, no hay deseo, no hay anhelo más mínimo a los ojos humanos que no le importe a Dios satisfacer cuando haces su obra. Yo y mis tontas ocurrencias le importamos a Dios.

Me voy dormir feliz después de haberme comido la naranja.


La Frase:
You are loved more than you will ever know by someone who died to know you.
Eres amada más de lo que nunca sabrás, por alguien que murió por conocerte.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Tataleya, día 4

Me desperté a las 7 de la mañana feliz de no sentir nauseas ni diarrea, ni dolor de cabeza. ¡Gracias Señor! Dormí alrededor de 12 horas y me siento de maravilla a comparación de los días anteriores, ahora sí, a arrancar otra vez, a la lucha de decirle que no a la gente y no ofenderlos en mi respuesta, no puedo comer nada ni tomar más que agua, creo que  no voy a tener hambre por el resto de mi vida.


Fuimos a la iglesia y organizamos actividades para los niños, con cantos que creíamos que podían saber, un par de historias que Jeff, Austin, Mary y Sara inventaron. Yo difícilmente me sentía bien de pie así que preferí sacar fotos y animar desde mi asiento, rodeada por los niños que miran mi cámara como quien ve un objeto extraterrestre. Hacen caras y payasadas para llamar mi atención hasta que les digo que presten atención al frente, aunque pareciera que de nada sirve. Muchos niños vinieron con sus galabeyas. Me parecen tan bonitos, toman un aspecto de seriedad, como si fueran pequeños hombrecitos en miniatura. En los adolescentes queda como un toque de madures. Creo que me hubiera encantado ver a Daniel o José vestidos en galabeyas.

Me salteo el almuerzo, me voy a la pieza y me tomo un jugo para equilibrar mi glucosa pero no quiero revolucionar mi estómago con nada extra. Venimos bien hasta ahora y no tengo hambre.

Esta tarde fuimos a una iglesia ortodoxa muy antigua junto con un grupo de estudiantes. Nos amontonamos en el auto y otro auto con más alumnos se sumó. Pero uno de los chicos se bajó para dejarle el lugar a otro, me dio mucha pena pero me pareció un acto muy amable. Creo que vale resaltar que era uno de los alumnos con más alto nivel económico de la ciudad.
Hay rocas que tienen escrituras en cóptico y cuadros muy antiguos. Altares y antigüedades.
Hallazgos indicarían que este lugar fue una de las paradas de Jesús, lo que me parece improbable, pero el solo hecho de pensar que sin saberlo pude andar sobre el suelo que Jesús pisó me da escalofríos. Miro al cielo y le digo gracias por sentirlo tan cerca.
Acompañé a Sara, quiso comprar agua en el almacén a escondidas de los chicos para evitar la incómoda escena del alumno pagando por su maestro. Sin éxito salimos con dos botellas de agua, porque me compraron una a mi también.

Mañana salimos de regreso, y aunque este viaje fue todo un desafío y una prueba para mí, lo disfruté, aprendí y me llené de anécdotas para contar. Nos queda cenar con una de las familias de un alumno.

Las multitudes se agolparon en las calles, nos siguieron como una procesión hasta la casa. Fue impresionante ver a los niños abarrotarse en las puertas y ventanas, observar hasta el último detalle de nuestra vestimenta, preguntarnos nuestros nombres una y otra vez sólo con el objetivo de escucharnos hablar algo de árabe.  No podíamos movernos a veces, la gente nos tocaba, nos acariciaba, nos hablaban todos juntos… entonces recordé que Cristo había estado en esa misma situación muchas veces y entendí lo que pasaba. 
En mi cultura la gente jamás haría algo así a menos que fueras una super estrella, y si lo fueras difícilmente estarías tan cerca de la gente. Pero Cristo era todo eso, D-ios, que tenía la admiración de todos, pero hombre, que estaba cerca de ellos contestando, dejándose acariciar, y compartiendo su sabiduría. Ahí lo comprendí.




Austin y Jeff cabalgaron en burro y anduvieron en bicicletas… suertudos. Nosotras, las chicas, no podemos hacer eso dentro de la villa, es de mala educación por cuestiones físicas y la gente hablaría mal de nosotras. Por esta zona se cree que andar a caballo, o en bicicleta o en motocicleta podría provocarte serios daños en tu sistema reproductivo siendo mujer, más aún si no estás casada, creo que me hago entender verdad? Así que las mujeres no tienen permitido subirse, y aunque le permitieras, muchas de ellas tienen temor de que esto realmente les afecte y no lo harían.

Volvemos a la casa acompañados por la guardia de alumnos, me tiro a escribir esto en el sillón. Los chicos están comentando lo que vivimos hoy. 


La frase:
"Un día estaba Jesús a orillas del lago Genesaret, 
y la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de D-ios."
Lucas 5.1

Mary contando historias en la iglesia de Tataleya
Niños de Tataleya esperando ver sus fotos

Techo de la iglesia Copta en Tataleya
Patio de la Iglesia Copta
Descansando en las escalinatas de la iglesia Copta con un grupo de misioneros y estudiantes de NUA


jueves, 1 de noviembre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Sohag-Tataleya, día 3


No pude dormir toda la noche, tuve diarrea y vómitos, quería salir corriendo y despertarme de lo que parecía una pesadilla, pero no tenía fuerzas ni para eso. 

Salimos a media mañana, despacito despacito fui armando la mochila. Me dolían las coyunturas y los músculos en todo el cuerpo! No tenía idea de si iba a aguantar el viaje hasta Tataleya unas 3 horas en auto, pero no tenía otra opción, era eso o quedarme a que me siguieran sobrealimentando. 

Me empastillé toda, ya no quería vomitar porque sentía que me desmayaba cada vez y no me quedaba nada más en el estómago. Me venían imágenes de comida y me daban nauseas, el olor a comida era como una bomba en mi estómago, en especial el mashy, una especie de arrollado de hojas de col o vid hervidas rellenas con arroz, que fue la última cosa que comí anoche.
Viajamos en auto unas 3 horas en total. El tercer auto fue bastante incómodo, me tuve que sentar sobre Mary en el asiento de atrás porque no entrabamos y el conductor me miró todo el camino por el retrovisor, how creepy! 
Llegamos a la casa del pastor de Tataleya todavía faltaba un poco más para llegar al destino final. Él y su familia nos atendieron super bien, pero seguía sintiéndome mal, me ofrecieron un poco de comida y no resistí el olor, salí corriendo al baño a vomitar, espero no lo hayan tomado personal... tomé un jugo de limón por la deshidratación que tenía pero terminó en el mismo lugar que todo lo anterior.
Finalmente nos subimos a otro auto para llegar a destino, 5 de nosotros, 2 alumnos de NUA (Nile Union Academy, por si no lo aclaré antes), el pastor, la esposa y el conductor; todos en el mismo auto.
Totalmente descompuesta llegué. La casa una belleza, muy cómoda y grande. Un mini departamento en el último piso con dos habitaciones grandes, un baño y la sala para los 5.

Es de noche y no tengo fuerzas para ir a la iglesia hoy, Sara compró una cantidad de medicamentos y me puso una pichicata. ¡Gracias al cielo que es enfermera! Después de la inyección y un par de jugos re-hidratantes me voy a dormir finalmente, las camas son durísimas pero la verdad no me interesa, solo quiero cerrar los ojos y no sentir más dolor. ¡Qué día!



Viajes que no se olvidan

Hartos de comer. Disfruten porque nosotros no.

La Frase: (no la usen fuera de contexto)
Could you kill me please? (By me)
Podrías matarme por favor? 


miércoles, 31 de octubre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Sohag, día 2

Nos despertamos temprano para poder visitar el monasterio. El desayuno estuvo bastante bueno, lo mismo que ayer pero con papas fritas. Comimos como cerditos literalmente y salimos corriendo porque el auto nos estaba esperando. Austin no estaba, creo que se sentía mal o cansado, Jeff no supo decirlo. Pero ahí estábamos paseando por las calles de “upper Egypt”.
Llegamos al monasterio, al pie de una montaña, eran casi ruinas pero me llamó mucho la atención las escrituras en las paredes, tenía un patio con estilo a coliseo, ruinas de columnas redondas y cruces en las puertas de madera. Toda una arquitectura antigua que me recordaba el estilo de las cruzadas. 
El mejor sentimiento del día fue cuando estábamos en el patio casi por dejar el monasterio. Fuimos a sacar las últimas fotos y uno de los chicos aplaudió. Despertó a casi todas las palomas que anidaban en los antiguos muros y volaron sobre nosotros haciendo grandes círculos. Se sentía como si estuviera debajo del mar y las olas pasaran sobre mí, inspirador.


Después de eso seguimos visitando la siguiente iglesia, parecía como un castillo de historieta, pintado en tonos naranja y dorados, situada en medio de un cementerio (no era la mejor opción y casi como que no encajaba, no solo con el paisaje sino también con el entorno, demasiado ostentosa para mi gusto).






Escalamos un poco de la montaña que teníamos en frente y cuando sentí que ya no podía caminar más bajo el sol (lo cual fue un corto pero intenso trecho) vi la iglesia en la montaña. Como una cueva de roca negra, con figuras de los santos talladas en las paredes. Me sentí Indiana Jones! Uno de los chicos me dio una vela para hacer una especie de ofrenda, como dicta la costumbre. Así que hice mi altar de doce piedras, puse mi vela en el medio. Mientras oraba y miraba los otros montículos de piedras, vi que las construían como si fueran iglús, y dejaban la vela en el centro casi cubierta por las rocas. Pregunté por qué lo hacían así, y la respuesta fue: así es como se hace acá... no tenía sentido para mi. Dejé mi vela encendida sin cubrir y me fui cantando himnos con Mary aprovechando la buena acústica de la caverna.

Ese fue el segundo mejor sentimiento del día: un símbolo de mi trabajo en este país, dejar brillar la luz de D-ios en medio de la oscuridad. Ahora entiendo la dimensión de la metáfora.

Sacamos un par de fotos en la cima de la iglesia y bajaron corriendo, yo los grabé por que no me daba para correr, estaba muerta de calor.
El almuerzo fue repleto de comida, como de costumbre, en la casa del pastor de la iglesia. Con un dolor de cabeza considerable decidí desistir de las visitas que nos esperaban de tarde y me fui a la casa a descansar. Dormí como una hora y media y miré algo en la compu esa otra hora y media. Socialicé un poco con la familia hasta que las chicas me vinieron para buscar para la cena.
La casa y la familia muy lindas, pero demasiada comida, para este momento yo ya me sentía descompuesta, sin embargo comí igual. Cuando volvimos a la casa comí un Mashy que le había prometido a la familia que iba a probar… todavía me arrepiento de ese último bocado. La gota que rebasó el vaso. Empecé a vomitar y me da la sensación de que no me voy a sentir nada bien por el resto de la noche... Mañana será otro día, si sobrevivo.



Altar tallado en muros de piedra

Bases de columnas dentro del monasterio




Momento inspirador del día

 
Vista desde la iglesia ortodoxa hacia la iglesia en la montaña





Cueva con tallados y monumentos cristianos


Compañeros de aventuras, en lo alto de la montaña


La frase:
"Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama,
sino que la pone en una candelero para que los que entran vean la luz."
Lucas 8.16



martes, 30 de octubre de 2012

Una aventura por Upper Egypt: Sohag, día 1

Corrí del departamento hasta la estación del metro, pero no porque iba tarde, sino porque iba con Milad, el tío de mi compañera de departamento, que por cierto no parece el tío sino más bien el primo. Anyway, Milad es tremendamente alto y piensa que todo el mundo gira demasiado lento, así que camina a pasos gigantes y hace que el mundo corra detrás de él. Como era el que me llevaba a la estación central no me quedó otra que seguirlo. Gracias a eso llegamos con tiempo de sobra, nuestro tren salía a las 10. Con Sara, Mary, Austin y Jeff nos embarcamos hacia Sohag. Milad nos ayudó para acomodarnos y entablar algunas buenas relaciones con nuestros vecinos de viaje. Teníamos 7 horas de viaje, dormí en posiciones jamás pensadas, cabeceé, me puse y me saqué los lentes tratando de evitar la luz, no fui al baño (no hacen falta explicaciones).
Después de una larga e incómoda noche, casi llegando, nos dimos cuenta que todas las estaciones estaban escritas en árabe y no podíamos saber cuál era Sohag! Sara escribió lo que decía en un cartel de la estación en un sms y se lo mandó a uno de los chicos que íbamos a visitar (sí, 4 am…) La respuesta: Es un restaurante, no se bajen del tren! Nos reímos por un buen rato de nuestra ignorancia. Bajamos del tren en la estación correcta finalmente y nos metimos en un auto, 5 de nosotros + 2 de ellos, hasta la cuidad de Sohag propiamente dicha.
Un pueblo de lo más llamativo para mí. Siento que estoy viviendo una real experiencia misionera, en especial la parte donde uno se imagina que tiene que comer cosas que jamás se hubiera imaginado, no bañarse, dormir en chozas o similares, conocer nuevas costumbres y adaptarlas… u odiarlas!
Primer problema cultural de upper Egypt: vas a recibir una bebida siempre que entres a una casa y vas a ser obligado a comer exageradamente. 
Pasamos todo el día visitando alumnos de NUA, conocí mucha gente (a varios de los estudiantes no los conocía dado que no enseño ahí) pero lo más asfixiante de todo esto fue la cantidad de bebidas que fui extremadamente presionada a aceptar: 10 botellas de gaseosa, 2 jugos y 1 té. Logré pasar desapercibida en una de las casas y zafé de tomarme otro té… lo lamento por mis compañeros que me envidiaban la suerte. Sin contar la cantidad de veces que tuve que ir a baños totalmente fuera del rango higiénico soportable, pero mi vejiga no tolera argumentos.

El desayuno fue relativamente cercano a mi costumbre pero con gusto a campo: tomate, pepino, queso casero, porotos en pasta y pan casero en la casa de Zaira y Marina.

El almuerzo fue un poco más egipcio pero satisfizo mis expectativas aunque ya estaba un poco harta de tanto liquido (y digo un poco porque no sabía lo que me esperaba en la tarde). En fin, el almuerzo fue: una especie de salsas de porotos por un lado y de calabaza con picante por otro, …. y pan casero.
La cena fue en la casa del vecino de Mina, un hombre que parecía muy amable aunque nos empujaba a comer más y más pero que logré manipular a punta de sonrisas y palabras en árabe para que me dejara parar de comer. Kúshari con la conocida salsa de porotos, ensalada de tomate, lechuga y otras especias, a la que le puse mucho limón, como me aconsejaría mamy, para bajar los efectos de la cafeína de todas las pepsis que ya me tomé.
Terminamos en la iglesia con un culto improvisado que solicitaron de uno de nosotros. Sara fue la víctima que salió airosa del desafío de inventar una meditación en 3 segundos. Nos sentamos del “lado de los hombres” primero, porque todos estaban ahí pero a mitad de la predicación nos movimos al otro lado del muro que separaba la iglesia en dos donde todas las mujeres se sentaron. Cuando terminó, la presión siguió, el pastor quería que fuéramos a su casa para tomar algo, a esta altura ya no podía esconder mi cara de desesperación. Después de 30 minutos de debatir terminamos yendo, y otra vez tomé algo, esta vez Mary casi vomita. 




Nos quedaba una casa más y yo soñaba con estar tirada en la cama. En la última fueron más amables y no nos obligaron pero el sentimiento de culpa de rechazarles la bebida a quienes de verdad nos estaban respetando me pudo, y con el último impulso del cuerpo me tomé casi todo el vaso de gaseosa de un solo saque. Dejé un poquito en el fondo como la costumbre demanda para que no te lo vuelven a llenar. 


Volvimos a casa rodeados de una guardia de estudiantes en sus galabeyas. Subí las escaleras me lavé los pies por que tenía secuelas de todos los lugares donde había estado y me senté a escribir esto porque la cantidad de cafeína y azúcar que tengo en la sangre no me deja dormir a pesar de lo cansada que estoy. Los brazos se me están acalambrando y creo que es por la misma razón. 

Antes de irme a dormir me gustaría quedarme con un pensamiento positivo en la cabeza porque me he quejado todo el día del exceso de atención y ofrecimientos, y aunque me parece irrespetuoso que no acepten nuestras explicaciones cuando decimos que no, debo admitir que son muy amables y dan todo lo que tienen, es algo que otras culturas podrían adoptar para balancear el mundo un poco más. Esta es la cultura donde elegí servir y soy yo quien se tiene que adaptar. 
De repente recordé: “Luego puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, y a enjuagarlos con la toalla con que estaba ceñido…” (Juan 13.5) Ojalá hubiera tenido el privilegio de lavarle los pies a Jesús después de haber caminado y estar cansado. Pero después de todo, él me hubiera lavado los pies a mí como lo hizo con sus discípulos. Después de un día agotador como el de hoy, ese versículo me hace sentir reconfortada, y consolada en el hecho que todo esto es por honrar el nombre de mi Jesús en esta tierra, y que no hay esfuerzo que no valga la pena por Él.



La frase: 
What would you do if you weren't afraid?... Go to Sohag! 
¿Qué harías si no tuvieras miedo?... Iría a Sohag!
=D

Comiendo caña dulce recién cortada.